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	<title>maristellasvampa.net</title>
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	<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 17:26:17 +0000</pubDate>
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		<title>APOYO A LA LEY DE PROTECCION DE LOS GLACIARES,</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 03:04:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[QUE OBTUVO YA MEDIA SANCION; ANTE SU TRATAMIENTO EN LA CAMARA DE SENADORES
(SE RUEGA DIFUSION y ENVIO DE LA ADHESION A muchasredes09@gmail.com)
La Ley de Protección de Glaciares, que hace unas semanas obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, es un paso importante para el resguardo de nuestros recursos hídricos y la defensa del ecosistema [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>QUE OBTUVO YA MEDIA SANCION; ANTE SU TRATAMIENTO EN LA CAMARA DE SENADORES<br />
</strong>(SE RUEGA DIFUSION y ENVIO DE LA ADHESION A <a href="mailto:muchasredes09@gmail.com"><font color="#0000ff">muchasredes09@gmail.com</font></a>)<br />
<span /><font size="3"><font face="Times New Roman"><span class="yshortcuts">La Ley</span> de Protección de Glaciares, que hace unas semanas obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, es un paso importante para el resguardo de nuestros recursos hídricos y la defensa del ecosistema de nuestra cordillera, hoy amenazado por el avance de la megaminería metalífera. La última versión mejorada de esta norma fue producto de un consenso entre el diputado Miguel Bonasso y el senador oficialista <span class="yshortcuts">Daniel Filmus</span>.<br />
</font></font><br />
<font size="3"><font face="Times New Roman">La media sanción de esta ley, inspirada en los principios básicos del derecho ambiental, ilustra el avance de las luchas de las Asambleas Ciudadanas en defensa del AGUA, así como una saludable apertura de la agenda parlamentaria, gracias al accionar de legisladores conscientes del carácter depredador de este tipo de actividades extractivas.<br />
</font></font><br />
<font size="3"><font face="Times New Roman">En toda América Latina asistimos a luchas en contra de la megaminería transnacional, en protección del agua como el mayor bien común, protagonizadas por centenares de ciudadanos y comunidades, violentadas en sus derechos y afectadas por este tipo de actividad que puede llegar a consumir hasta 100 millones de litros de agua por día (como Bajo La Alumbrera, en Catamarca). Asimismo, los daños ambientales producidos por este tipo de minería están suficientemente probados; tal es así que el Parlamento Europeo, en su Resolución del 5 de mayo de 2010, recomendó la prohibición general del uso de las tecnologías mineras a base de cianuro en la Unión Europea.<br />
</font></font><br />
<font size="3"><font face="Times New Roman">En los últimos días se ha registrado una notable avanzada de la Cámara Empresarial de Minería, que ha realizado grandes solicitadas en diarios de alcance nacional, así como llamativas visitas a los despachos de los senadores, presionando por un rechazo y/o modificación de algunos artículos de esta ley, que será votada en ese recinto el próximo miércoles 8 de septiembre.Frente a ello, llamamos a intelectuales, científicos, vecinos y comunidad en general a expresar públicamente su APOYO A LA LEY BONASSO-FILMUS DE PROTECCION DE LOS GLACIARES QUE OBTUVO MEDIA SANCION EN LA CAMARA DE DIPUTADOS, Y EXHORTAR A LOS SENADORES A APROBAR LA MISMA SIN MODIFICACIONES, honrando la voluntad popular, y rechazando las presiones corporativas de que son objeto.<br />
</font></font><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p><font face="Times New Roman" size="3">ENVIAR LA ADHESION A </font><a href="http://us.mc522.mail.yahoo.com/mc/compose?to=muchasredes09%40gmail.com" target="_blank"><font color="#0000ff" face="Times New Roman" size="3">muchasredes09@gmail.com</font></a><br />
<span />Primeras Firmas<br />
Maristella Svampa (Conicet-UNLP), Enrique Viale (Abog.Ambientalistas), Norma Giarracca (UBA), Miguel Teubal (UBA), Mirta Antonelli (UNC), Pablo Bergel (INTI) Horacio Machado Araoz (Univ.Nac.Catamarca), Andrés Carrasco (UBA), Roberto Gargarella (Conicet-Uba), Horacio Tarcus (Cedinci-Unsam-Uba), Claudia Briones (Univ.Río Negro), Rubén Lo Vuolo (CIEPP),. Carlos Fígari (UBA), Elizabeth Jelin (IDES), Carlos Altamirano (UNQui), Martín Bergel (UBA), Atilio Borón (PLED), Carlos Vicente (Accion por la Biodiversidad), Jorge Carpio (Foco-Untref), Maximiliano Mendoza (UBA), Emilio Taddei (UNLA), Claudio Lowy (UBA), María Iribarren (Tiempo Argentino), Raul Zibecchi (Uruguay) Juan Carlos Rossi, Hugo Rangone (Río Negro), Liliana Murgas (Pastoral Social Dioc. Com. Rivadavia-Chubut)., Gustavo Brufman (CONADU), Lidia Gómez Guzman, Patricia Langlais, Ana María Barletta (UNLP),Constanza Pellicci, Tamara Perelmuter (UBA), Norberto Ganci, Ariel Petruccelli (UNCO), José Ahumada (UNC), María Inés Petz (UBA),  Ignacio Ewert, Estela Vilma, Paula Ferrante, Claudio Maccicchi, Leonardo Macciocchi, Gabriela Ferreira (Univ. De Mar del Plata), Gabriela Trotta, José Luis Ronconi (Chubut), Rosa M.Goicochea, Martín Ogando (UBA), Ana Laura Blejer, Tomás Buch (INVAP), Norma Michi (UNLU), Valeria Hernández (Conicet-UNSAM), Marian Sola Alvarez (UNGS), Oscar Zavala, Eduardo Molinari (ArchivoCaminante), Mercedes Lopez, Cecilia Berra (UNC), Marcos Ordan, Stella visón (Catamarca), Susana Szlain (Red por el Uso Responsable del agua de Traslasierra), Alfredo Somoza, Patricia Agosto (Educación Popular), María Yepes, Carlos Carrera, Víctor Bravo, Delia Hermosi, Ana Mariel Weinstock (Foro Ambiental y Social de la Patagonia), Noemí Abad (Ecoportal), José Seone (Uba), Clara Algranatti (UBA), Pablo Lapeña (UBA), Laura Musitano (UNC)<br />
Asamblea de Esquel (Chubut), Asamblea Buenos Aires No a la Mina, Conciencia Solidaria, Asamblea Socioambiental Santiago del Estero,<font face="Times New Roman" size="3"> </font>Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen- Diocesis de Comodoro Rivadavia, Foro Ambiental y Social de la Patagonia Sede Comodoro Rivadavia, Asamblea Ongamira Despierta (Cördoba), Asamblea Comarcal contra el Saqueo, lago Puelo y El Bolsón,</p>
<p>ENVIAR LA ADHESION A <a href="mailto:muchasredes09@gmail.com"><font color="#0000ff">muchasredes09@gmail.com</font></a><br />
<span /><span /> 
</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Debate sobre el modelo sojero, N.Giarracca, A.Galli y G.Palma, de Aapresid, reproducido por Miradas al Sur, domingo 23/08/10</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 21:04:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[Inicio › Política
¿Quién se hace cargo de los agrotóxicos?

Un debate imperdible en el programa de Víctor Hugo Morales. El titular de Aapresid minimizó los efectos del glifosato sobre la salud de las personas
El viernes último, en su programa matinal por Continental, Víctor Hugo Morales organizó un debate sobre los problemas de la sojización en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://sur.elargentino.com/"><span class="Hipervnculo8"><font color="#89816f">Inicio</font></span></a> › <a href="http://sur.elargentino.com/secciones/politica"><span class="Hipervnculo8"><font color="#89816f">Política</font></span></a></p>
<div><font size="6"><font color="#1f1f1f"><font face="Georgia">¿Quién se hace cargo de los agrotóxicos?<br />
</font></font></font></div>
<p>Un debate imperdible en el programa de Víctor Hugo Morales. El titular de Aapresid minimizó los efectos del glifosato sobre la salud de las personas<br />
El viernes último, en su programa matinal por Continental, Víctor Hugo Morales organizó un debate sobre los problemas de la sojización en el que participaron el médico y productor agrario Gastón Fernández Palma, presidente de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa), la socióloga y especialista en temas rurales Norma Giarracca y el ingeniero agrónomo Alfredo Galli. Por la calidad e intensidad que tuvo la discusión, <strong>Miradas al Sur</strong> consideró oportuno publicar un extracto amplio del debate.<br />
<strong>Víctor Hugo Morales:</strong> –Hemos pedido preguntas a algunos especialistas como Obdulio Menghi, presidente de la Fundación Biodiversidad. Él dice: “Preguntá qué es el glifosato para entrar en tema”. ¿Existen estudios que demuestran que es perjudicial para la salud?<br />
<strong>Gastón Fernández Palma:</strong> –No me diga ingeniero porque yo soy médico. Lo primero que hay que decir es qué es el glifosato. El glifosato es una droga que actúa inhibiendo una enzima y que, a su vez, frena el crecimiento de las plantas y les provoca la muerte. Es un producto de más de 33 años de existencia, que ha sido aprobado por muchas resoluciones nacionales e internacionales. Está aprobado por la Organización Mundial de la Salud, por la FAO, por el Senasa en Argentina, por el Inta, entidad que quiero reivindicar porque, frente a lo que se declaró el otro día, aparentemente está pintado y no es así.<br />
<strong>Alfredo Galli:</strong> –Un poco para simplificar. Hay una agricultura de insumos y de agrotóxicos que tiene 70 años, fue in crescendo, se llegó a llamar Revolución Verde. El súmmum es esta agricultura industrial donde el pequeño productor queda afuera y se ha transformado, en general, en un monocultivo sostenido por toda una batería de productos químicos que son antropogénicos porque afectan. Todo lo que afecta a cualquier eslabón de la cadena ecológica, nos termina afectando.<br />
<strong>Norma Giarracca:</strong> –Lo primero que quiero decir es que la propuesta de discusión era más amplia que el glifosato. Si veníamos a hablar sólo de glifosato, yo le recomendaba al doctor Andrés Carrasco y él era el que podía hablar muy bien de los efectos en los embriones. Yo soy socióloga rural y lo que hago es registrar los efectos de distintos sistemas agrícolas en los territorios y poblaciones. Si bien el glifosato es anterior a la soja, es un capítulo más de estos agrotóxicos que vienen siendo como imprescindibles en estos paquetes tecnológicos. Si el sojero quiere plantar sin glifosato, no puede. Si usa los otros agroquímicos, le baja muchísimo la productividad, le aumentan los costos y ya no es tan rentable la soja. Por lo tanto, son paquetes, modelos tecnológicos que se implantan.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –En realidad –como dirían los caballeros, como diría un Alfredo Palacios en el Congreso– he sido retado a duelo. Permítame elegir el arma. Soy apenas un médico con 44 años de especialidad y, además, médico laboral en medio rural. La señora argumenta volver a un país anterior en el cual se practicaba la agricultura netamente extractiva, con destrucción de la materia orgánica a través de las labores. En aquellos momentos ya se usaban herbicidas altamente peligrosos. No nos sentimos incluidos para nada, ni en ser empleados de Monsanto o de ninguna multinacional. Aapresid es una entidad fundada por productores que tiene 1.800 socios productores.<br />
<strong>N. G.:</strong> –Quiero agregar algo porque justamente me informó el doctor que es de Tucumán y él conoce mucho Tucumán. Tucumán, usted sabe mejor que yo, a diferencia de Salta y Jujuy, tenía una agricultura cañera de pequeños productores, de pequeños campesinos que hacían tanto laboreo como la cosecha en forma manual. Por lo tanto, una de las labores culturales, se llama la carpida, que era levantar todas las malezas que estaban alrededor de la caña&#8230;<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Yo no estoy discutiendo políticas, ni políticas humanas ni económicas. Ése es un problema que escapa a la parte técnica nuestra. Yo lo que sí le puedo asegurar a usted es que volver a la cosecha manual es retroceder cien años y lo que es importante es conseguir trabajo para que esa gente que perdió el trabajo, los famosos santiagueños que venían a hacer la zafra, puedan volver. Con lo cual evitaríamos lo que se sigue haciendo todavía con algunos agricultores: la quema de los cañaverales.<br />
<strong>A. G.:</strong> –El doctor está hablando como si fuera volver para atrás. Lo que nosotros querríamos es lo contrario: que el Estado hiciera toda una investigación de una agricultura absolutamente de punta, pero con los procesos microbiológicos, sin necesidad de agrotóxicos. Él habla de que se usa menos. No se usa menos cuando son 18 millones de hectáreas, 180 millones de litros de glifosato solamente en soja. Él habla de las prácticas culturales conservacionistas y eso es un monocultivo que están usando en forma absoluta, más el resto de paquetes. A su vez, el glifosato se está usando en otros cultivos. No sólo son 18 millones, deben ser cerca de 30 millones de hectáreas que están usando glifosato.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Bueno, seguramente el ingeniero tiene muy buenas cifras. Yo diría que el 100 por ciento de la soja que se produce en la Argentina usa glifosato. La superficie de la soja –le doy la cifra del año 2008– ha producido 48 millones de toneladas más dos millones que tuvimos que exportar de Paraguay para poder abastecer la capacidad de molienda de 157 mil toneladas por día que tiene la industria, esto es gracias al glifosato. No hay ninguna duda de que no es bueno. Estamos todos de acuerdo.<br />
<strong>V. H. M.:</strong> –Por Twitter dicen que le preguntemos al médico por qué la Unión Europea ha prohibido los transgénicos y el uso del glifosato.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Bueno, es muy simple. Nosotros creemos que en la Comunidad Económica Europea existen dos tipos de diletantes en este problema.<br />
<strong>N. G.:</strong> –No adjetivemos doctor.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Vamos a decirles demorantes del problema entonces. Primero: la industria tecnológica europea ha quedado totalmente atrasada, no puede correr al ritmo que están imponiendo los eventos transgénicos que está generando Estados Unidos. Segundo punto es que son altamente demandantes de un mercado de información de los consumidores. El mercado de información de los consumidores pesa mucho en el Mercado Común Europeo.<br />
<strong>A. G.:</strong> –Usted da a entender que los europeos son un poco tontos&#8230;<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –No. Digo que se han quedado quietos, que no es lo mismo.<br />
<strong>A. G.:</strong> –Yo creo que al contrario, que están en la punta y en la resistencia. Lo cuento por experiencia propia. Es una agricultura que está cercana al ciudadano y el ciudadano quiere esa agricultura.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –La Argentina es el quinto país calificado como productor de biomasa en el mundo. Esa biomasa sirve para generar proteínas, fibras, diferentes productos, y para generar energías renovables a través de los biocombustibles de primera y segunda generación. Eso es moderno. De esa biomasa que generamos, no más del 15% se utiliza en el país y el resto, incluido el famoso yuyo, se exporta para generar divisas para poder hacer todos los planes que el Gobierno está llevando adelante.<br />
<strong>N. G.:</strong>–¿Sabe cuánto significa de ingresos fiscales las retenciones?<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Mucha plata.<br />
<strong>N. G.:</strong> –Es sólo el 7% del ingreso fiscal. Nada más.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –No tengo la cifra presente pero&#8230;<br />
<strong>N. G.:</strong> –Yo sí.<br />
<strong>V. H. M.:</strong> –Al poner las cifras, ¿qué quieren decir? ¿Qué quiere decir con este 7%?<br />
<strong>N. G.:</strong> –No, que él cree que con el modelo sojero mantenemos…<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –¡No me acuse a mí de modelo sojero!<br />
<strong>N. G.:</strong> –Lo dijo la Presidenta, dijo que las exportaciones de petróleo son una gran contribución a los ingresos fiscales. El primero creo que es el IVA, que lo pagamos todos, que hay que cambiarlo. El segundo es el impuesto a las Ganancias. Dejemos de repetir cosas que no son ciertas: que el modelo sojero está sosteniendo las políticas públicas de la Argentina.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Muy bien conjugado. Dejemos de repetir cosas que no son ciertas. Usted ha acusado a Aapresid por la radio de que para lavar nuestras conciencias en 2001 regalábamos la soja para quedar bien con la sociedad.<br />
<strong>N. G.:</strong> –¿Es así o no? ¿No donaban?<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Sí, señor. Donamos eso a 150 instituciones. No solamente donábamos la soja sino que además donábamos la logística de transporte, pagábamos a quien tenía que llevar adelante la enseñanza en los centros donde se cocinaba esa soja para que la gente comiera. Le voy a decir algo que seguramente no sabe porque precisamente es socióloga. La soja tiene exactamente el 36% de proteínas, tiene la mayor cantidad de aminoácidos necesarios para el ser humano.<br />
<strong>N. G.:</strong> –El problema acá no es la planta. El problema es el modelo que sustituyó otros alimentos importantes para la Argentina, los bosques nativos. Hay algo que no quiero dejar de decir. Después del exterminio indígena en Argentina, hubo acuerdos institucionales por los cuales convivían pacíficamente la gran explotación con la pequeña, la mediana y las comunidades campesinas e indígenas. A partir del modelo sojero tenemos violencia en el campo argentino, lo que es algo absolutamente nuevo, y aparece lo que llamamos las guardias blancas de los países latinoamericanos: grupos privados a punta de pistola sacando a las comunidades campesinas. Doctor, no se ría.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Usted me está poniendo como si yo fuera un asesino, me hace un hombre rico, el dueño de los pooles.<br />
<strong>N. G.:</strong> –La producción de este programa sabe que yo dudé en venir a discutir acá porque usted es un productor&#8230;<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –No, soy un profesional como usted.<br />
<strong>N. G.:</strong> –Usted tiene intereses económicos. Hace un rato me dijo, cuando yo le dije que estaba el principio precautorio, “eso que lo ponga el Estado, nosotros no nos vamos a ocupar del principio precautorio”. Que un médico diga eso, realmente es muy grave.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Es lógico que el principio precautorio lo ponga el Estado. ¿Usted cree que usted, el ingeniero o yo, podemos poner el principio precautorio?<br />
<strong>V. H. M.:</strong> –¿Qué es el principio precautorio?<br />
<strong>A. G.:</strong>–Ante la duda de que se contamine o se causen problemas de salud, se previene hasta tanto se pruebe que un producto es inocuo. Es un problema porque es una encerrona. Él no quería que abordemos este tema&#8230;<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Es un problema del Estado que está generando la política para que se sojice el campo. No es culpa de los productores ni de la asociación.<br />
<strong>N. G.:</strong> –Doctor, hay algo que se llama responsabilidad social de empresas. Todo lo pone en el Estado. ¿Usted no tiene ninguna responsabilidad como productor, individualmente, como médico?<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Discúlpeme, pero para eso tenemos políticos que están en representación de eso. Plantéeles los problemas a ellos. Yo soy un técnico.<br />
<strong>A. G.:</strong> Somos ciudadanos, tenemos que tratar de debatir para solucionar todo. Salgamos del monocultivo porque es perjudicial. No es inocuo porque hay problema realmente. Por otro lado, es una agricultura sin agricultores. La cantidad de pobreza que estamos teniendo en las ciudades se debe al vacío que existe en el campo.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Le sugeriría que se dirija a sus diputados, a los diputados progresistas que tenemos.<br />
<strong>A. G.:</strong> A los nuestros, a los suyos también&#8230;<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Son míos también, sin ninguna duda, pero seguramente hemos elegido diferente.<br />
<strong><u>CÁNCER Y OTRAS “PAVADAS”</u></strong><u> </u><br />
<strong>V. H. M.:</strong>–El tema de la salud, ¿lo podemos incorporar a la mesa? ¿Hay problemas?<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –¿Hay alguna denuncia? Yo les pregunto a ellos que son los expertos. ¿Existe alguna denuncia con formulario C2 referido a la toxicidad?<br />
<strong>N. G.:</strong> –En los lugares rurales, los médicos dicen que hay muchas patologías pero que no pueden decir de qué vienen esas patologías porque no tienen los protocolos. En este momento hay una gran cantidad de médicos rurales, pediatras, de ciudades intermedias, que se han animado a alcanzar sus carpetas con todos sus protocolos –hechos a mano y que no se permitían hacer dentro de los hospitales– para demostrar la relación directa que hay entre el aumento de cáncer, de enfermedades y la fumigación por glifosato.<br />
<strong>V. H. M.:</strong> –Dicen por Twitter que el Roundup, que no tengo la menor idea…<br />
<strong>N. G.:</strong> –La marca comercial de Monsanto.<br />
<strong>V. H. M.:</strong>–…Es cancerígeno&#8230;<br />
<strong>N. G.:</strong>–Lo más importante es que esta cantidad de médicos&#8230; Han aparecido en Entre Ríos, en Santa Fe, en Misiones, en el norte y en todos lados. Se han sentido muy respaldados con la investigación del doctor Carrasco, un científico de altísimo nivel.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –La publicación científica del doctor Carrasco tuvo su lanzamiento al aire en Pagina/12&#8230; Usted encuentra una célula y esa solución salina hipertónica le va a producir apoptosis. No digamos pavadas.<br />
<strong>N. G.:</strong> –A partir del investigador Carrasco y su aceptación y publicación en una revista de primer nivel, los médicos que están en contacto con las poblaciones se han sentido estimulados a hacer este tipo de trabajo.<br />
<strong>V. H. M.:</strong> –Me da mucho miedo jugar con el miedo, decir “esto es cancerígeno” y que de pronto todo el mundo piense que es así.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –¿Qué hacemos entonces? ¿Nos tiramos a un nihilismo absoluto? No entiendo por qué, como dice usted, los médicos se animaron ahora.<br />
<strong>N. G.:</strong> –No, no se animaron ahora. Nosotros estamos recogiendo todos los trabajos de los médicos desde el ’97, ’98, cuando hubo una gran intoxicación en una localidad de Formosa, Colonia Senés. Cuando vieron que nosotros registramos y publicamos ese trabajo, empezaron a caer de todo el país denuncias de médicos y poblaciones. Estamos hablando de que todavía estaban en 10 millones de hectáreas, imagínense ahora, 18 millones.<br />
<strong>G. F. P.:</strong> –Hoy hay un proyecto presentado por diputados que deben conocer el campo en fotografías, que prohíbe las pulverizaciones de lo que fuera. Yo les pregunto a estos genios que tenemos que me digan cómo vamos a hacer para tratar con insecticidas un girasol.<br />
<strong>N. G.:</strong> –Usted es contradictorio. Pide que el Estado intervenga y cuando hay diputados conscientes que están investigando el tema&#8230;<br />
<font face="Times New Roman" size="3"> </font>
</p>
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		<title>Para detener la amenaza de nuestro ecosistema, M.Svampa y E.Viale, Clarin, 10/08/2010</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Aug 2010 20:19:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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La Ley de Protección de Glaciares, aprobada en general por la Cámara de Diputados, es un paso importante para el resguardo de nuestros recursos hídricos y la defensa del ecosistema de nuestra cordillera, hoy amenazado por el avance de la megaminería metalífera .



  Esta ley conoció el veto presidencial en 2008, y debió enfrentar la [...]]]></description>
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<div class="mr">
<div class="bb-mu">
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<div class="hd">La Ley de Protección de Glaciares, aprobada en general por la Cámara de Diputados, es un <strong>paso importante para el resguardo de nuestros recursos hídricos y la defensa del ecosistema de nuestra cordillera, hoy amenazado por el avance de la megaminería metalífera</strong> .</div>
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<div class="bb-article-body">  Esta ley conoció el veto presidencial en 2008, y debió enfrentar la ofensiva oficialista, de la mano del proyecto del senador Daniel Filmus, más permisivo, tal como pretendía el lobby minero.Semanas atrás, la norma fue aprobada en general y en particular (sólo hasta el artículo 5°) con un articulado que amplía el carácter protector de la norma vetada. La ausencia del bloque oficialista y la irresponsabilidad de una parte de la oposición, en la sesión del miércoles pasado, no permitió aún que dicha ley obtenga media sanción. </p>
<p>La sanción de esta ley, inspirada en los principios básicos del derecho ambiental, ilustra el <strong>avance de las luchas socioambientales de las Asambleas Ciudadanas</strong> , así como una <strong>saludable apertura de la agenda parlamentaria</strong> , gracias al accionar de legisladores conscientes del carácter depredador de este tipo de actividades extractivas.</p>
<p>En toda América latina asistimos a <strong>luchas en contra de la megaminería transnacional, en protección del agua como el mayor bien común</strong> , protagonizadas por centenares de ciudadanos y comunidades, violentadas en sus derechos y afectadas por este tipo de actividad que consume hasta 100 millones de litros de agua por día (como Bajo La Alumbrera, en Catamarca).</p>
<p>Asimismo, los <strong>daños ambientales producidos por este tipo de minería están suficientemente probados</strong> ; tan es así que el Parlamento Europeo, en su Resolución del 5 de mayo de 2010, recomendó la prohibición general del uso de las tecnologías mineras a base de cianuro en la Unión Europa.</p>
<p>Pero <strong>hay varios hechos que ensombrecen este panorama</strong> . Anticipándose a un revés en el Congreso Nacional, las provincias mineras sancionaron, de manera express, leyes provinciales de “protección” de glaciares, que abren las puertas a la explotación minera en zonas protegidas por la ley nacional. Escudados en el artículo 124 de la Constitución Nacional (que provincializa los recursos naturales), pretenden convertir estas normas locales en un escollo jurídico para la aplicación de la ley nacional.</p>
<p>Pero la <strong>jugada tiene patas cortas</strong> , ya que nuestra Carta Magna limita el dominio provincial sobre los recursos naturales al establecer -en el artículo 41- que es el Congreso Nacional quien instituye los pisos básicos de protección ambiental para todo el país. Así, en caso de que estas leyes provinciales se opongan a los principios y disposiciones contenidas en la futura ley nacional, prevalecerá esta última.</p>
<p>Además, luego de la reciente fotografía de la presidenta Cristina F. de Kirchner, en Canadá, junto a los directivos de la Barrick y los gobernadores pro-mineros oficialistas, el <strong>gobierno nacional inició una campaña en favor de la megaminería</strong> , como lo muestra un video difundido por la web del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que minimiza el daño ambiental.</p>
<p>En suma, no estamos ante un debate menor, ya que <strong>los intereses económicos en juego son enormes</strong> . La sanción de esta ley nacional, que apunta a la preservación del agua y de nuestros bienes naturales, puede ser un <strong>primer paso para poner coto a las corporaciones transnacionales</strong> y desenmascarar el simulado discurso federalista de las provincias mineras, así como el <strong>falso discurso progresista</strong> del gobierno nacional.</div>
<div class="ft">
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</div>
</div>
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		<title>Entrevista en Tiempo Argentino, 08/8/2010, &#8220;El intelectual tiene que molestar&#8221;</title>
		<link>http://maristellasvampa.net/blog/?p=133</link>
		<comments>http://maristellasvampa.net/blog/?p=133#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 09:26:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[“El intelectual tiene que molestar”
Publicado el 8 de Agosto de 2010


Por María Iribarren
La socióloga se refirió a la siempre tensa relación entre el saber académico y el campo político que coloca a los intelectuales frente a una elección entre dos opciones que parecen inconciliables. Svampa ha acuñado una nueva categoría superadora, la de intelectual anfibio, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 class="title">“El intelectual tiene que molestar”</h2>
<p><span class="fecha_edicion">Publicado el 8 de Agosto de 2010</span></p>
<div style="position: relative; margin-top: 8px; border-top: #e1e1e1 1px solid">
<div class="main-image"><img width="300" height="207" class="imagecache imagecache-Story-img-main imagecache-default imagecache-Story-img-main_default" src="http://tiempo.elargentino.com/sites/default/files/imagecache/Story-img-main/08/07/2010_-_2205/1281229501-/1.jpg" /></div>
<p><span class="submitted">Por <span class="authors"><a href="http://maristellasvampa.net/autores/maria-iribarren">María Iribarren</a></span></span><br />
<span class="copete">La socióloga se refirió a la siempre tensa relación entre el saber académico y el campo político que coloca a los intelectuales frente a una elección entre dos opciones que parecen inconciliables. Svampa ha acuñado una nueva categoría superadora, la de intelectual anfibio, al que define como aquel que tiene un pie en cada una de esas áreas, es decir, que mantiene su especificidad sin renunciar por eso al compromiso político. </span><br />
  <span class="content">Una de las constantes en la obra de Maristella Svampa es la reflexión sobre el rol de los intelectuales, a partir de pensar su propio lugar como socióloga que acompaña y observa la dinámica política de los movimientos sociales y los gobiernos en América Latina. “Tradicionalmente, ha habido fronteras muy porosas entre el campo político y el campo intelectual, desde mediados del siglo XIX en adelante –explica Svampa–, por eso el intelectual latinoamericano ha debido pensar su relación con lo público, con la sociedad de diversas maneras. Pero es cierto que, en los últimos treinta años, hubo un eclipse de esa visión, a raíz de distintos sucesos de índole tanto político como ideológico, y los que involucran al propio campo profesional, en pos de un saber más profesionalizado, sobre todo en las Ciencias Sociales. No olvidemos que durante los años ’70, hubo una sobreideologización del campo intelectual, pero también muchos debates sobre el rol del intelectual: los dilemas entre reforma y revolución, las posiciones frente a lo que estaba sucediendo en Cuba, la relación de los intelectuales con los procesos políticos.”</p>
<p>–¿Cuáles fueron las consecuencias?<br />
–Hay aspectos positivos y otros negativos que bien vale la pena subrayar. La profesionalización, por ejemplo, del campo de las Ciencias Sociales, tiene aspectos positivos desde el punto de vista de que se han consolidado reglas de funcionamiento, métodos de validación, se ha consolidado una comunidad profesional en el interior de las disciplinas.<br />
Sin embargo, eso favoreció la fragmentación del campo y, sobre todo, el hecho de que cada disciplina esté muy autocentrada, desarrolle una jerga que es, muchas veces, ininteligible para el resto de la sociedad, y no haga ningún esfuerzo por comunicar los resultados de sus investigaciones, por fuera de los canales estrictamente académicos.<br />
Mi generación es la del ’83, por decirlo de alguna manera, ya que votó por primera vez en el ’83, y es una generación que carga, por un lado, con el fracaso de las izquierdas –a nivel político, ideológico, teórico y práctico– y, por el otro, con el posterior gran desencanto en relación con las limitaciones que presenta el sistema democrático. Es una generación entre dos aguas que, en líneas generales, pareciera haber renunciado a toda participación en la vida pública.<br />
–¿No se quiebra esa situación en algún momento?<br />
–Esto encuentra una interrupción en 2001. El 2001 es un momento en el cual se abre un nuevo escenario para pensar, no sólo las relaciones entre economía, sociedad y política, sino para repensar el rol del intelectual ante esta gran crisis. Crisis que exhibe, no sólo, problemas muy ligados a la descomposición social y económica sino que, además, muestra la gran vitalidad de una sociedad civil que se organiza y se manifiesta en el espacio público, que se expresa en  nuevos movimientos sociales y que busca vincularse con aquellos otros que ya tenían gran protagonismo, como las organizaciones de desocupados.<br />
Muchos de nosotros señalamos que 2001 fue un punto de inflexión y que había que pensar ese nuevo horizonte que se abría, no sólo en clave argentina, sino también en clave latinoamericana. Ese escenario mostró que los movimientos sociales eran los grandes protagonistas en diferentes países latinoamericanos, y que habían abierto la agenda política colocando nuevos temas: denunciando la confiscación de derechos, pero también apostando a la enunciación de nuevos derechos. Esto viene acompañado, a partir de 2003 o 2005, por la emergencia de gobiernos de centroizquierda, izquierda, progresistas –las definiciones son muy amplias y los gobiernos muy distintos–, que dan cuenta de un espacio político latinoamericano, desde el cual es necesario pensar los nuevos desafíos.<br />
–¿Es ese nuevo escenario el que reclama intelectuales anfibios?<br />
–Como mucha otra gente, yo venía acompañando experiencias, reflexionando sobre movimientos sociales, pero es a partir de 2001 cuando siento la necesidad de pensar el rol del intelectual y, por ende, el mío propio. Lo que hice fue elaborar la noción de intelectual anfibio, teniendo en cuenta primero que, a diferencia de épocas anteriores, hay una multiplicidad de figuras posibles que marcan el compromiso entre intelectual y vida política y social, hoy se diría, entre intelectual y movimientos sociales. Anteriormente, así como se hablaba de una suerte de sujeto histórico que aparecía sintetizado en el movimiento obrero, también se hablaba de una única figura del intelectual, ligado al partido. Frente a la fragmentación contemporánea, la figura del “intelectual anfibio” plantea la necesidad de comunicar diferentes mundos: el mundo del campo intelectual o del campo académico, y el mundo de las organizaciones sociales. No es una figura fácil, porque está entre dos mundos e intenta ser reconocido y tener legitimidad en ambos. Tampoco es una figura fácil en el sentido de que siempre encuentra cuestionamientos hacia adentro del propio campo académico, entre aquellos que tienen una mirada hiperprofesional y que fomentan la figura del experto o la del intelectual más despolitizado. Ni tampoco lo es en relación a las organizaciones sociales con las que se vincula porque las organizaciones tienden a pensar en un modelo más orgánico de intelectual.<br />
–¿Cómo es eso en la práctica?<br />
–El año pasado, por ejemplo, organizamos un encuentro de intelectuales ligados a los movimientos sociales, conjuntamente con una serie de organizaciones, entre ellas, el Frente Darío Santillán. En el Frente hay muchísimos militantes que provienen de la academia: historiadores, sociólogos, algunos son estudiantes, otros son graduados, tienen una editorial propia y hay intelectuales que vienen reflexionando sobre el poder popular. En ese encuentro había tensiones porque, efectivamente, estaban aquellos que tienden a reclamar un compromiso orgánico de los intelectuales pero que, además, no se reconocían a sí mismos como intelectuales, sino como militantes. Por cierto, el intelectual militante es otra de las figuras dentro de la pluralidad posible pero, insisto, no es la única. Muchas veces, conspira contra la posibilidad de conexión con otra esfera de la vida social.<br />
Otra de las funciones del intelectual anfibio es la de poder ser puente con el mundo de la política partidaria, con los medios de comunicación que no siempre son de fácil acceso, para poder mostrar aquello que ha sido invisibilizado y silenciado, sobre todo respecto de las políticas de criminalización y judicialización de las luchas sociales, algo muy en boga en la política argentina contemporánea. Este año, con colegas como Norma Giarracca y algunos parlamentarios del Interbloque, hicimos varias conferencias de prensa para denunciar la política de criminalización y de represión (como en Andalgalá, en Mosconi, en Neuquén). El intelectual, en este sentido, debe servir, como dice Naomi Klein, como “escudo”.<br />
Para mí el intelectual es alguien que tiene que molestar, como el tábano de Sócrates, tiene que molestar al poder. El día que yo no moleste al poder me voy a hacer muchas preguntas. Eso es lo que para mí no tiene Carta Abierta: no molesta, lo que hace es refrendar al poder, aceptando la agenda que le impone el gobierno. Ojalá que ahora que se abrieron ciertas brechas, puedan pensar esos puntos ciegos que tienden a alimentar un doble discurso.<br />
–¿Cuál es tu experiencia como intelectual en las asambleas socioambientales?<br />
–Las asambleas socioambientales son muy heterogéneas en su composición social. Hay desde amas de casa hasta activistas, profesionales de distintos sectores sociales, y es cierto que hay una suerte de hegemonía de los sectores medios. El caso de la Asamblea de Gualeguaychú es único, muy específico y diferente de las asambleas socioambientales, que hay en doce provincias argentinas en relación con el tema de la minería, que son mucho más frágiles y vulnerables. Cuando uno se pregunta cuál es el principio de cohesión, la respuesta primera tiene que ver con el adversario: las grandes corporaciones transnacionales que están presentes en el territorio, en alianza estratégica con las provincias y que tienen detrás el amparo del Estado nacional. Y el tipo de reivindicación es una lucha clara en términos de defensa de la vida y el territorio. En ese contexto de lucha tan desigual, es común que la gente que no ha tenido experiencia política y se integra a esas asambleas, se politice muy rápidamente, al ver la impunidad con que se mueven las grandes empresas en el territorio, donde muchas veces tienen más poder que un gobernador.<br />
–¿Pasa lo mismo en las organizaciones de desocupados?<br />
–El caso de las organizaciones de desocupados es diferente. No sólo por el tipo de actor, ya que pertenecen al nuevo proletariado plebeyo que es visto, desde el sistema actual, como población sobrante. Lo son también desde el punto de vista organizacional, porque son grupos más homogéneos socialmente y más consolidados. Han construido lazos territoriales a lo largo de años. Han trabajado en la recomposición del lazo social, con avances y retrocesos, desde el año ’97 en adelante. La mayor parte de esas organizaciones ya cuentan con una historia, una trayectoria, tienen sus espacios de formación, de discusión política. Tienen sus espacios orgánicos, podríamos decir, de relación entre ellas y con el resto del espacio militante. Tienen su experiencia y su vínculo conflictivo con el gobierno, de por sí necesario, vía los planes sociales. Entonces, son escenarios diferentes pese a que hay una matriz territorial en ambos. Por otro lado, la relación con los intelectuales, también es diferente. A mí me invitan y acompaño a organizaciones de desocupados hace mucho tiempo y tenemos discusiones y debates constantes con algunas de ellas. Con las asambleas socioambientales tuvimos que hacer un trabajo, siempre incompleto, de reconocimiento. Te pongo un ejemplo. Estábamos cerrando el libro sobre minería transnacional, cuando, a fines de 2008 en la reunión de la Unión de Asambleas Ciudadanas que se hace en Tunuyán, yo anuncio la pronta salida del libro (N.R.: el libro es Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias sociales. Una colección de artículos editados por M.S. y Mirta A. Antonelli, de la que participaron investigadores de las Universidades de General Sarmiento, Córdoba, Catamarca y Buenos Aires). Esto se da en una coyuntura sumamente tensa, porque la Universidad de San Martín estaba por firmar un nuevo convenio con La Alumbrera. La situación fue de suma tensión, porque los asambleístas nos decían: “¡Ustedes que son universitarios, qué hacen, están firmando convenios con La Alumbrera!” Nosotros les explicamos que la Universidad pública también es un espacio de lucha, que ha cambiado mucho en estos años y que tiene espacios que se han convertido en unidades de negocios. Efectivamente, los ’90 afectaron todas las esferas de la vida social y en la educación pública, la tendencia a la mercantilización es una de las marcas. Les explicamos que no todos estamos dentro de ese modelo, que estamos dando una pelea interna, que necesitamos que nos ayuden. Y no sólo que nos ayuden, también necesitamos que reconozcan lo que estamos haciendo. Uno de esos trabajos era el libro, en el cual colaboraron cuatro universidades nacionales.  Dijimos también que ese libro era fruto del diálogo y el intercambio que habíamos mantenido con ellos a lo largo de todos los encuentros, en los últimos dos años. Hay que explicitar todo el tiempo eso, para que reconozcan que uno da batallas adentro y no sólo batallas afuera. Y que la Universidad pública no es un bloque homogéneo. Al año siguiente, se abrió la discusión en las Universidades Nacionales por el tema de los fondos de La Alumbrera. ¡De hecho, yo renuncié a la UNGS en la que trabajé quince años porque aceptaron los fondos! Luego de escuchar mis argumentos, refrendaron la aceptación con el típico doble discurso progresista, diciéndome en la cara, “Maristella, el libro sobre minería transnacional es maravilloso, muestra que la minería es altamente contaminante, pero en cuanto a los fondos, son legales…” Fue como si me dijeran: “Tenés razón, pero marche preso.” La verdad, no pude soportarlo. En ese momento estaba con licencia docente –aunque no de investigación– y tenía que decidir si me quedaba o me iba. Decidí irme por completo. En los ’90, participé del proceso de construcción institucional de esa Universidad que dice tener una vocación por lo público y por los sectores más postergados&#8230; Gran parte de mi carrera la hice allí. Cuando la discusión colocaba a las universidades en el tapete, que muchos se hicieran los tontos y buscaran disociar lo ético de lo político, me resultó insoportable. No porque me considere un “alma bella” que no quiere ensuciarse, sino porque no concibo ese tipo de hipocresía a la hora de discutir el rol ético y crítico que debe cumplir la Universidad pública. En términos más generales, los fondos de La Alumbrera abrieron una discusión sobre el rol de la Universidad pública: qué hace la Universidad para dar respuesta a los problemas de la sociedad, qué posición debe asumir, qué tipo de investigación hay que desarrollar, qué tipo de relación hay que establecer con las empresas, qué tipos de financiamiento aceptar; cómo se define la vocación pública, en qué sentido ética y política se combinan y repercuten sobre la investigación que uno está llevando a cabo.<br />
–¿Se trata de salir de lo estrictamente académico?<br />
–Me parece que el trabajo de expertise es algo absolutamente necesario. Pero estamos en un momento en el cual hay que construir un saber experto contrapuesto a los intereses hegemónicos. La construcción de un saber experto independiente implica, por ejemplo, que si hoy en día tenemos debates en torno al modelo sojero o en torno al modelo minero, los investigadores de una universidad no pueden estar contratados por una empresa minera o estar al servicio de actores económicos que en el agro tienen un gran protagonismo. ¡No pueden! ¡Eso no es independencia! ¿Cómo construir ese saber experto independiente? Tiene que ser un saber contraexperto que, además, establezca un  diálogo con los diferentes actores sociales. Uno de ellos son las organizaciones y  movimientos sociales. No se puede despreciar alegremente el saber que están construyendo a partir de la lucha, los propios actores sociales. Entonces, la incomprensión es mutua, digamos. Y yo creo que precisamente un “intelectual anfibio” tiene que poder traducir lenguajes, acercar posiciones y destruir prejuicios que hay de un lado y del otro.<br />
–¿La multiplicación de organizaciones y movimientos quiere decir mayor intervención política?<br />
–Hay una imagen de la sociedad argentina que tienen ciertos intelectuales que es la de la pura descomposición social. Así, tienden a minimizar aquello que, dentro de los sectores populares, representa la aspiración de construcción de nuevas relaciones de sociabilidad, de mecanismos de contención, de promoción de nuevos liderazgos en hombres, en mujeres y jóvenes, que colocan, en esas organizaciones y en la posibilidad de comunicarse con el otro, la razón de su vida. Hay un nuevo tejido social en la Argentina. En realidad, cuando uno habla de los sectores populares o del mundo popular, lo que ve es una nueva matriz plebeya y organizacional, donde el tipo de organización existente es muy variable, más allá de que se jueguen cuestiones ligadas a la sobrevivencia. Hay muchos intelectuales que eso no lo ven o que, si lo perciben, lo hacen con una mirada miserabilista que subraya las carencias. Con eso me parece que es con lo que hay que romper. De hecho, las nuevas generaciones lo están haciendo: muchas de las investigaciones que se están desarrollando en la Universidad tienen que ver con este nuevo tejido organizacional. Pero todavía, en ciertos intelectuales “consagrados”, hay una mirada ochentista, a veces, noventista de la realidad. Es como si 2001, con la emergencia de un nuevo espacio de luchas, de nuevas figuras de la militancia, de nuevos intelectuales, les hubiese pasado por el costado. Y eso también es lo que hay que combatir.<br />
–¿Es un momento fértil?<br />
–Sí, porque se abrió la agenda parlamentaria desde lo que sucedió con la famosa 125. Fue una marca, un punto de inflexión, y no sólo para el gobierno de los Kirchner –que entraron a jugar con otra lógica– y la propia oposición de derecha, sino también porque los argentinos comprendieron que el Parlamento podía ser un lugar de debate y de definición de políticas importantes. Esto se potenció al volverse mucho más heterogéneo con las últimas elecciones parlamentarias.<br />
Teniendo en cuenta que vengo de una tradición de la izquierda ligada a los movimientos sociales hay, por lo general, una gran desconfianza hacia lo que pueda realizarse a nivel de la política institucional y en los espacios parlamentarios en términos de defensa y promoción de derechos.<br />
En realidad, hay que leer esto también como producto de las luchas: los derechos siempre se conquistan. ¡Nadie regala derechos!<br />
Hoy están dadas las condiciones como para hacer avances en la agenda parlamentaria y eso es algo que tienen que comprender los movimientos sociales. Las organizaciones de gays y lesbianas lo comprendieron rápidamente</p>
<p> </p>
<h2 class="title">Una izquierda institucional</h2>
<p><span class="fecha_edicion">Publicado el 8 de Agosto de 2010</span></p>
<div style="position: relative; margin-top: 8px; border-top: #e1e1e1 1px solid">
<div class="main-image" /><span class="content">“Soy de la idea de que se ha abierto un espacio político que es necesario explorar. En ese sentido, creo que Proyecto Sur sintetiza esta expectativa.<br />
¿Pero cómo se hace para vincular este espacio incipiente con organizaciones sociales de larga trayectoria? Por un lado, con estas organizaciones hay una afinidad ideológica. Pero, por otro,  las lógicas son tan diferentes<br />
El kirchnerismo lo hizo a su manera, a través del modelo de participación controlada, incorporando dentro de su lógica y de su hábitat a las organizaciones afines.<br />
Creo que hoy en día se abre una posibilidad de pensar, entre Proyecto Sur y las organizaciones sociales, qué tipo de diálogo respetuoso pueden entablar, en pos de una construcción política diferente y contrahegemónica.<br />
En Proyecto Sur empecé a colaborar hace poco tiempo, entre otras cosas, con los proyectos de derogación de las leyes mineras y en la organización del foro de pensamiento que se realizó en la Facultad de Derecho. Pino Solanas hizo la apertura y al día siguiente hubo una jornada de discusión, con 18 mesas simultáneas y referentes intelectuales, sociales y culturales.<br />
Asumí esta colaboración porque vengo insistiendo, desde hace un año y medio, en que se abrió la posibilidad de construir un espacio de izquierda institucional (el no institucional ya existe como tal, los voceros son los movimientos sociales). Sería ir en contra de mis propias palabras no hacer la apuesta.<br />
 A veces se cierran apresuradamente los diagnósticos debido a la gran desconfianza que hay hacia los espacios institucionales y la historia de traiciones que también existe.<br />
No olvidemos que en los años ’90, el Frepaso sintetizó esa expectativa, y ese espacio culminó con el gobierno de la Alianza.<br />
Voy a intentar aportar lo que pueda desde Proyecto Sur, tanto colaborando en distintas áreas y aspectos que tienen que ver con la denuncia, como con las hipótesis de construcción política. Veremos más adelante qué es lo que ocurre.”</p>
<p> </p>
<h2 class="title">Así la vimos, así la contamos</h2>
<p><span class="fecha_edicion">Publicado el 8 de Agosto de 2010</span></p>
<div style="position: relative; margin-top: 8px; border-top: #e1e1e1 1px solid">
<div class="main-image" /><span class="content">Maristella Svampa nació en Allen, provincia de Río Negro (“Eso me ha permitido entender la lógica de los pueblos pequeños”), en 1961. Estudió Filosofía en Córdoba y Sociología en París. Publicó algunos libros cruciales para entender el país que somos: Los que ganaron. La vida en los countries y en los barrios privados (2001), Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras (2003), La sociedad excluyente. Argentina bajo el signo del neoliberalismo (2005), y Cambio de época. Movimientos Sociales y poder político (2008).  <br />
Durante lo que duró la entrevista, tomó algunos mates, fumó un par de cigarrillos y evitó responder el teléfono. Con los ojos bien abiertos, escuchó cada pregunta y respondió todas con entereza y claridad. En ocasiones, volvió sobre sus dichos para precisarlos o poner énfasis en algún aspecto. Antes de despedirse, nos contó que están por aparecer dos libros sobre Bolivia. Uno, Balance y perspectiva. Intelectuales en el primer gobierno de Evo Morales, editado en y para ese país. El otro, Debatir Bolivia. Los contornos de un proyecto de descolonización, editado por Taurus. En ambos casos se trata de trabajos en colaboración con Pablo Stefanoni –director de Le Monde diplomatique en Bolivia– y Bruno Fornillo –“un joven investigador argentino”– con quienes, en 2009, Maristella realizó una serie de entrevistas a intelectuales bolivianos. “Quisimos hacer un primer balance del gobierno de Evo, a partir del diálogo con intelectuales que pudieran tomar una distancia crítica del rol que están cumpliendo actualmente. Nuestra idea no era dar una visión idílica o mistificada de lo que está viviendo Bolivia, sino mostrar los hechos positivos y también las tensiones y contradicciones de ese proceso de descolonización.”<br />
Además de acompañar y documentar la lucha de movimientos piqueteros y asambleas socioambientales, desde 1994, Maristella Svampa es investigadora del CONICET y es directora del programa Modelos de Desarrollo. Actores, disputas y escenarios en la Argentina contemporánea, financiado por el FONCyT. En 2010 fue nombrada profesora en la Universidad de La Plata. El pasaje que mejor la define es: “No podemos ser complacientes con el poder, cualquiera sea. Ni aun con los gobiernos de izquierda o de centro izquierda que acompañamos o con los que se tiene afinidad. Tampoco hay que leer los límites personales como si fueran límites sociales. Creo que hay una tendencia a pensar el fin de la propia vida como el fin de la historia. Hay muchos intelectuales que piensan al gobierno kirchnerista como una última oportunidad de cambio. A mí me parece que hay que tener una visión más generosa, que exceda la sola consideración del protagonismo personal y piense más a largo plazo en las generaciones futuras.”</p>
<p></span></div>
<p> </p>
<p></span></div>
<p></span></div>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Entrevista, Instituto Goethe, Córdoba, 1 agosto de 2010</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Aug 2010 15:53:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[
Entrevista a Maristella Svampa y Mirta Antonelli

Corporaciones sin fronteras

No hace mucho tiempo en nuestro país comenzaron a escucharse y leerse palabras y
expresiones como “mega-minería” y “minería a cielo abierto”. Ingresar en estos conceptos es
una forma de entender lo que Argentina y otros países de la región están haciendo con sus
recursos naturales y con el medioambiente.

Por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font face="GoetheTitel-Light" size="3"><font face="GoetheTitel-Light" size="3"></p>
<p align="left">Entrevista a Maristella Svampa y Mirta Antonelli</p>
<p></font></font><font face="GoetheTitel-Light" size="4"><font face="GoetheTitel-Light" size="4"></p>
<p align="left">Corporaciones sin fronteras</p>
<p></font></font><font face="GoetheText-Regular" size="2"><font face="GoetheText-Regular" size="2"></p>
<p align="left">No hace mucho tiempo en nuestro país comenzaron a escucharse y leerse palabras y</p>
<p align="left">expresiones como “mega-minería” y “minería a cielo abierto”. Ingresar en estos conceptos es</p>
<p align="left">una forma de entender lo que Argentina y otros países de la región están haciendo con sus</p>
<p align="left">recursos naturales y con el medioambiente.</p>
<p></font></font><font face="GoetheTitel-Light" size="3"><font face="GoetheTitel-Light" size="3"></p>
<p align="left">Por Gustavo Pablos</p>
<p></font></font><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">En el libro colectivo <em><font face="GoetheText-RegularItalic">Minería Transnacional, Narrativas del Desarrollo y Resistencias Sociales</font></em></p>
<p></font><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">(Editorial Biblos), Maristella Svampa y Mirta Antonelli, sus editoras, recopilan un conjunto de trabajos</p>
<p align="left">que describen y analizan exhaustivamente la instalación y la situación de la mega-minería en</p>
<p align="left">Argentina. En la introducción la autoras escriben que tres son los “modelos de desarrollo” que</p>
<p align="left">caracterizan la Argentina contemporánea: el modelo agrario, el industrial y el extractivo- exportador”.</p>
<p align="left">Y también señalan que si bien “los dos primeros han sufrido drásticas transformaciones en las últimas</p>
<p align="left">décadas, y continúan operando de manera explícita o implícita como narrativa social fundamental y</p>
<p align="left">horizonte de expectativas de nuestras sociedades, el perfil del tercero, ligado a la explotación de los</p>
<p align="left">recursos naturales, pese a su expansión exponencial, aparece desdibujado y apenas está presente en el</p>
<p align="left">imaginario cultural de los argentinos”.</p>
<p align="left">Para que en este momento estemos hablando del “modelo extractivo-exportador”, fue necesario que</p>
<p align="left">durante los años ’90 la mayor parte de los países de América Latina llevaran adelante “una profunda</p>
<p align="left">reforma del marco regulatorio” que se tradujo en “amplios beneficios a las grandes empresas</p>
<p align="left">transnacionales”. La expansión de este modelo (como también la del relativo al de agro-negocios) no</p>
<p align="left">puede comprenderse “sin involucrar también la perspectiva histórica, y muy especialmente, la política</p>
<p align="left">de privatizaciones”, ya que fue precisamente esta política, aseguran las autoras, la que “estuvo</p>
<p align="left">orientada no sólo hacia los servicios públicos, sino también hacia los hidrocarburos, y de manera más</p>
<p align="left">amplia, hacia la totalidad de los recursos naturales”. En ese sentido, con las reformas constitucionales y</p>
<p align="left">legislativas las nuevas normas jurídicas institucionalizaron “la auto-exclusión del Estado como agente</p>
<p align="left">productivo y la consecuente exclusividad del sector privado como único actor autorizado a explotar los</p>
<p align="left">recursos naturales”.</p>
<p align="left">En esta entrevista, Svampa y Antonelli presentan los temas del libro que reúne trabajos realizados por</p>
<p align="left">investigadores de las universidades nacionales de General Sarmiento, Córdoba, Catamarca y Buenos</p>
<p align="left">Aires.</p>
<p></font><font face="GoetheTitel-Light" size="4"><font face="GoetheTitel-Light" size="4"></p>
<p align="left">La nueva forma de explotación minera</p>
<p></font></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Cuáles son las condiciones que dieron lugar a la “mega-minería”?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: Un elemento principal que explica el pasaje de la minería tradicional a la moderna, está dado por</p>
<p align="left">el progresivo agotamiento –a nivel mundial– de los metales en vetas de alta ley. Si bien las</p>
<p align="left">consecuencias económicas pueden ser homologadas, lejos estamos de aquella minería de socavón,</p>
<p align="left">propia de épocas anteriores, cuando los metales afluían en grandes vetas, desde el fondo de las galerías</p>
<p align="left">subterráneas. Pocos países, entre ellos Bolivia, conservan una minería tradicional, a pequeña escala,</p>
<p align="left">fundamentalmente basada en el estaño. Al disminuir la concentración del mineral contenido en las</p>
<p align="left">rocas deja de ser rentable la explotación mediante socavones. La explotación minera a cielo abierto con</p>
<p align="left">técnicas de lixiviación es la que permite extraer los minerales diseminados en la roca portadora, ya que</p>
<p align="left">la utilización de dinamita produce voladuras de montañas que posibilitan remover grandes volúmenes</p>
<p align="left">de roca. Así se forman escalones que dan lugar al “tajo abierto” u “open pit”. Esta forma de extracción</p>
<p align="left">ocasiona que se movilicen tonelajes de roca crecientemente superiores a los directamente utilizados,</p>
<p align="left">acentuando el deterioro ocasionado en el medio, al que se suma el provocado por los residuos.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- A grandes rasgos, ¿cuáles son las consecuencias negativas más notorias que produce en el</p>
<p align="left">medioambiente esta clase de explotación?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: A lo ya señalado, hay que agregar el uso desmesurado de recursos, fundamentalmente de agua y</p>
<p align="left">energía, ambos imprescindibles para la implementación de este tipo de explotaciones. El agua,</p>
<p align="left">principal insumo en el proceso extractivo, es obtenida de ríos, glaciares y acuíferos cercanos a los</p>
<p align="left">proyectos a razón de varios cientos o miles de litros por segundo. Por eso las explotaciones se sitúan en</p>
<p align="left">el origen de las cuencas hídricas y en las proximidades de las reservas de agua fósil. El agua y la energía</p>
<p align="left">son aportadas a bajo costo o directamente sin ser cuantificadas en términos económicos, ya que su</p>
<p align="left">inclusión en la contabilidad del proyecto pondría en duda la rentabilidad del método. Hay que tener en</p>
<p align="left">cuenta que estamos hablando de mega-minería metalífera, esto es de minería a gran escala orientada a</p>
<p align="left">la extracción de oro, plata, cobre y otros minerales estratégicos, por lo tanto la utilización de recursos</p>
<p align="left">es mayor y también los impactos económicos y socio-ambientales.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Cómo afecta y/o determina a las economías regionales?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: -Un tema que suelen minimizar los informes de impacto ambiental de estas compañías es que</p>
<p align="left">este tipo de minería entra en competencia con otras actividades económicas regionales (agricultura,</p>
<p align="left">ganadería), por los mismos recursos (tierra y recursos hídricos). Por ejemplo, para el caso del agua,</p>
<p align="left">Minera Bajo La Alumbrera, situada en el noroeste argentino, una de las mineras más grandes de</p>
<p align="left">América Latina, utiliza 1200 litros por segundo (alrededor de 100 millones de litros por día) en una</p>
<p align="left">zona desértica, extraídos de una reserva natural de agua fósil. Además, según datos recientes, este</p>
<p align="left">yacimiento estaría consumiendo el equivalente al 25% de la energía de toda la región del noroeste, que</p>
<p align="left">incluye nada menos que cuatro provincias argentinas.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Por qué se habla de &#8220;minería transnacional&#8221;?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: Si las implicaciones socio-ambientales son ciertamente gravosas y nos colocan ya en el centro de</p>
<p align="left">un paradigma extractivista, cuestionado desde diferentes vertientes del pensamiento (ecología política,</p>
<p align="left">indigenismo, economía social), hay que añadir que también estamos lejos de asistir a la expansión de</p>
<p align="left">un modelo “nacional” de desarrollo. El modelo de la “nueva minería” se enmarca en un Estado</p>
<p align="left">profundamente trastocado por el marco regulatorio de liberalización de los ‘90, con un proceso de</p>
<p>inversiones extranjeras directas que continúa –y se proyecta</font><font face="ArialMT" size="3"><font face="ArialMT" size="3">– </font></font><font face="GoetheText-Regular">en acelerado ritmo de concesiones. Y este</font><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">escenario no es privativo de la Argentina. Desde la liberalización del marco regulatorio hasta las fases</p>
<p align="left">de implementación en curso corresponden a procesos multiescalares de la corporación minera</p>
<p align="left">trasnacional en la región. Por ejemplo, en Argentina y Perú, gracias a la continuidad del marco</p>
<p align="left">normativo sancionado en los ‘90, la expansión y control de la nueva megaminería a cielo abierto es</p>
<p align="left">potestad exclusiva de las grandes empresas transnacionales. Aún en un país como Chile la minería</p>
<p align="left">sufrió un proceso de desnacionalización a partir de la ley 19137, y es bajo el gobierno de la</p>
<p align="left">Concertación que se efectuó el traspaso de los yacimientos de Codelco, que aún no estaban en</p>
<p align="left">explotación.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Cómo caracterizarían a estas empresas, que son los principales actores en este escenario?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular">M.A.: Se trata de la </font><em><font face="GoetheText-RegularItalic">corporación transnacional, </font></em><font face="GoetheText-Regular">es decir, corporaciones que se involucran en</font><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">actividades económicas a través de las fronteras nacionales, que cuentan con formidables activos y</p>
<p align="left">recursos a disposición, en las que las finanzas y el capital de producción trabajan en sinergia para</p>
<p align="left">sostener y alimentar al sistema capitalista global. Si bien este tipo de corporaciones varían en términos</p>
<p align="left">de tamaño, cobertura nacional, origen y área de concentración, suele admitirse que este último criterio</p>
<p align="left">–el área de concentración– es quizá el más relevante en cuanto a los efectos de las corporaciones en</p>
<p align="left">distintas partes del mundo y a nivel global. Como dice Sklair, transnacional hace referencia a “fuerzas,</p>
<p align="left">procesos e instituciones que cruzan fronteras pero que no derivan su poder y autoridad del Estado. La</p>
<p align="left">corporación transnacional es la más importante de estas fuerzas<em><font face="GoetheText-RegularItalic">”.</font></em></p>
<p></font><font face="GoetheTitel-Light" size="4"><font face="GoetheTitel-Light" size="4"></p>
<p align="left">La complicidad de los gobiernos</p>
<p></font></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿De qué manera se construye la alianza entre las empresas mineras, el gobierno nacional, y</p>
<p align="left">los gobiernos provinciales?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.A.: La llamada “alianza” es sobre todo un proceso de acumulación y ejercicio de poder por parte de</p>
<p align="left">las transnacionales, de cooptación de y/o presión sobre la clase política que atraviesa al Estado y a sus</p>
<p>instituciones en sinergia con el modelo extractivo, y termina produciendo una </font><em><font face="GoetheText-RegularItalic">desterritorialización </font></em><font face="GoetheText-Regular">del</font><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">Estado. Un fenómeno que la mega-minería ilustra casi literalmente al usufructuar la renuncia por parte</p>
<p align="left">del Estado al lazo que unía soberanía y territorio. Este proceso hace evidente etapas y fases del mismo.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Cuáles las fases que se perciben en el proceso?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.A.: -Un primer momento público es definido como “hacer la ley”, producir el marco regulatorio, el</p>
<p align="left">corpus normativo que define el “estado de derecho” y funda la “seguridad jurídica”. Ese marco</p>
<p align="left">regulatorio “fundante” ha sido denominado “leyes de primera generación”, las que fijaron los</p>
<p align="left">beneficios para los inversores en base a la entrega del subsuelo, y corresponden al escenario dominado</p>
<p align="left">por inversiones extranjeras directas de los ‘90, y éstas, cuando ya se tenía inventario de “la maldición</p>
<p align="left">de la abundancia” (Acosta), esto es, de las reservas de minerales de nuestros países. En verdad, esa</p>
<p>legislación exhibe más bien la capacidad de </font><em><font face="GoetheText-RegularItalic">lobby </font></em><font face="GoetheText-Regular">de las empresas con la clase política, como lo muestra</font><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">el protagonismo de ciertos funcionarios y entonces legisladores, según las demandas de la corporación,</p>
<p align="left">en el ámbito de las Comisiones de Minería del Congreso Nacional, como el actual gobernador de San</p>
<p align="left">Juan, protagonista destacado en dicho marco. Estas leyes instituyen lo que los propios actores</p>
<p align="left">mediadores de la corporación –como el director del Área de Recursos Naturales e Infraestructura de la</p>
<p align="left">CEPAL, ex ministro de Fujimori y autor entonces de las leyes mineras del Perú de los ‘90– han</p>
<p align="left">denominado el inicio de la “institucionalidad” extractivista.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- Una vez que está la legislación, ¿cuál es la siguiente fase?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.A.: Desde 2000 para otros países de la región, y desde el 2002 para Argentina, la siguiente fase fue</p>
<p align="left">el endeudamiento de los Estados de la región para llevar adelante la infraestructura interconectada que,</p>
<p align="left">tanto la mega-minería, como el modelo sojero, las pasteras, etc., requieren para extraer y sacar las</p>
<p align="left">materias primas. Este neo-mapa de la región en clave extractiva –de <em><font face="GoetheText-RegularItalic">acumulación por desposesión</font></em></p>
<p></font><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">(Harvey)– se denomina IIRSA –la Iniciativa de Infraestructura Interconectada para la región de Sud</p>
<p align="left">América– de la que no se habla, de la cual no hay datos para hacer estudios de derechos humanos y</p>
<p align="left">ambiente, y del que saben más las empresas contratistas y proveedores que la ciudadanía. A lo largo de</p>
<p align="left">aquella y de esta década, se han ido produciendo las disposiciones y normativas necesarias para</p>
<p align="left">viabilizar el modelo, e introducir diferentes componentes del aparato de Estado; regulaciones y</p>
<p align="left">facilitación de recursos –naturales, en especial, los reservorios de agua dulce; territoriales, políticos,</p>
<p align="left">sociales, profesionales–, entre los que se incluyen ciencia, tecnología e infraestructura. En el proceso</p>
<p align="left">abierto, ya el tratado binacional argentino-chileno compromete investigación minera para las empresas.</p>
<p align="left">Por otra parte, y en la misma década del ‘90, un punto de inflexión para la privatización y</p>
<p align="left">mercantilización de conocimientos lo instaura el Decreto-Ley del menemismo por el cual se crean las</p>
<p align="left">denominadas fundaciones, o unidades de servicios. Se trata de espacios de tráfico de la privatización y</p>
<p align="left">mercantilización que muestra, desde entonces, que muchas experiencias de “unidades de servicios” han</p>
<p align="left">devenido “unidades de negocios”.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- En el caso de Argentina, ¿cuándo comenzaron a dictarse leyes favorables para este sector?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S: Durante las dos presidencias de Menem se aprobaron una batería de leyes nacionales que</p>
<p align="left">establecieron la autoexclusión del Estado para llevar a cabo la actividad minera y en el otorgamiento de</p>
<p align="left">beneficios y exenciones al capital transnacional. En Argentina, primero se reformó el Código Minero y</p>
<p align="left">luego se sancionó la ley de inversión minera, pero el punto de inflexión fue la reforma de la</p>
<p align="left">Constitución en 1994, con la provincialización de los recursos naturales. Esto significó la renuncia del</p>
<p align="left">Estado nacional a la explotación de la minería y la posterior autoexclusión de las provincias, que</p>
<p align="left">abrieron la explotación al capital privado. Este modelo de transnacionalización encontró continuidad</p>
<p align="left">en la política de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. El primero declaró en 2004 el Plan</p>
<p align="left">Minero Nacional un “objetivo estratégico” y avanzó incluso en la exención total de IVA para la minería</p>
<p align="left">y otros puntos estratégicos para el desarrollo del sector, y la segunda, aplicó el Veto Presidencial, a fines</p>
<p align="left">de 2008, a la Ley de Protección de los Glaciares (ley 24.618), votada por una amplia mayoría del</p>
<p align="left">Congreso Nacional. Esto constituyó un claro gesto de apoyo a los intereses de la minería transnacional,</p>
<p align="left">en este caso en favor de la compañía Barrick Gold, quien a través del proyecto binacional Pascua-Lama,</p>
<p align="left">compartido con Chile, se encamina a desarrollar una explotación de oro y plata que afectaría a los</p>
<p align="left">glaciares de altura en la región cordillerana.</p>
<p></font><font face="GoetheTitel-Light" size="4"><font face="GoetheTitel-Light" size="4"></p>
<p align="left">Sin beneficios, sin compensación</p>
<p></font></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- Más allá de los aspectos negativos, ¿los estados provinciales y nacionales obtienen algún</p>
<p align="left">beneficio por la instalación de las industrias mineras? ¿Influyen significativamente en la</p>
<p align="left">creación de empleo, o por el porcentaje de las regalías?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: Las regalías provinciales son del 3%, aunque hay proyectos en algunas provincias (como en</p>
<p align="left">Neuquén) donde las regalías serian reducidas al 1,5%. Lo sucedido en Catamarca es emblemático, ya</p>
<p align="left">que Minera La Alumbrera, como caso testigo, mostró los límites de un modelo de desarrollo asociado al</p>
<p align="left">enclave de exportación. Cuando en 1997 se instaló Bajo la Alumbrera, la gente creyó en las promesas</p>
<p align="left">de empleo y desarrollo, con la expectativa de que, pese a que era un proyecto transnacional, la minera</p>
<p align="left">dejaría algún beneficio. Pero esas promesas fueron una gran mentira. Según un estudio de la</p>
<p align="left">Universidad de San Martín, el empleo directo fue de 831, 795 y 894 puestos de trabajo para los años</p>
<p align="left">2000, 2001, y 2002 respectivamente. Y según la página de la empresa, en el yacimiento minero</p>
<p align="left">trabajan actualmente 1800 empleados. Y Catamarca sigue siendo una de las provincias más pobres y</p>
<p align="left">desiguales del país. Con los años, a la par que fueron cayendo los índices industriales y de la</p>
<p align="left">construcción, los niveles de pobreza de los catamarqueños continúan siendo muy elevados y la tasa de</p>
<p align="left">desocupación aumentó visiblemente. Hacia 2006, sólo en Andalgalá, ascendía a más del 25%. Basta</p>
<p align="left">añadir que Andalgalá, que se encuentra a tan sólo 60 kilómetros de la mina, fue declarada a mediados</p>
<p align="left">de 2009 en Emergencia Económica por la gravísima situación financiera que enfrenta el Municipio.</p>
<p align="left">M.A.: También hay que decir de un hecho que contrasta con la declamada responsabilidad económica</p>
<p align="left">y social enarboladas por las empresas. En diciembre del 2007, cuando el gobierno decidió aplicar una</p>
<p align="left">retención de 5-10% a las exportaciones mineras de las empresas que hasta entonces estaban exentas</p>
<p align="left">por 30 años por los contratos de estabilidad tributaria a largo plazo, se da el respaldo corporativo a “las</p>
<p align="left">acciones legales iniciadas por las empresas afectadas por las alteraciones introducidas al régimen fiscal</p>
<p align="left">minero”. Lo que se estudiaba entonces era un esquema de retenciones móviles similar al que se utiliza</p>
<p align="left">en el petróleo. A mayor precio de los minerales, mayor debía haber sido el porcentaje para el fisco.</p>
<p align="left">Una de las empresas que inició una causa es Bajo La Alumbrera. En su defensa corporativa, el discurso</p>
<p align="left">empresarial usó el “imaginario del pueblo”, construyó como sinónimos “pueblo sanjuanino” y “pueblo</p>
<p align="left">minero”, para enunciar el rechazo al aumento de las retenciones, por considerarlas “un palo en la</p>
<p align="left">rueda del desarrollo”. El contraste surge cuando a comienzos de este año, el gerente de Barrick Pascua-</p>
<p align="left">Lama, en entrevista internacional para una publicación destinada al sector de inversores, proclama que</p>
<p align="left">con el actual precio de la plata, el oro a extraer tiene costo negativo, es decir, costo cero, su extracción</p>
<p align="left">les resulta gratis.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Qué es lo que está sucediendo en Córdoba respecto a la actividad minera y la extracción de</p>
<p align="left">Uranio?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">-M.A.: Existe una profunda preocupación en la ciudadanía y, en especial, en las localidades y</p>
<p align="left">comunidades de nuestras serranías, ante la decisión, por parte del Tribunal Superior de Justicia de la</p>
<p align="left">Provincia de Córdoba, de admitir formalmente la acción declarativa de inconstitucionalidad entablada</p>
<p align="left">por la Cámara Empresaria Minera de la Provincia de Córdoba (CEMINCOR) y la Asociación de</p>
<p align="left">Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN) en</p>
<p align="left">contra de la Provincia de Córdoba. Solicitan que se declare “inconstitucional” la ley 9.526, que prohíbe</p>
<p align="left">la actividad minera metalífera en la modalidad a cielo abierto y en todas sus etapas, también respecto</p>
<p align="left">de minerales nucleares tales como el uranio y el torio. Dicha prohibición rige, asimismo, para las minas</p>
<p align="left">concedidas, las que debían proceder al cierre, y en relación con el uso de cianuro y toda otra sustancia</p>
<p align="left">química contaminante, tóxica y/o peligrosa. Esta ley fue aprobada por la Legislatura Provincial a fines</p>
<p align="left">de septiembre 2008, luego de un profundo trabajo técnico y legal de meses, con la participación de</p>
<p align="left">todos los actores involucrados, en nombre del bien común y sin poner en riesgo el derecho al trabajo</p>
<p align="left">de los trabajadores mineros de las restantes actividades mineras autorizadas.</p>
<p align="left">La preocupación de la ciudadanía cordobesa es fundada si tenemos en cuenta, además, que en el caso</p>
<p align="left">de nuestra provincia la zona comprometida con el uranio se encuentra sobre la Reserva Hídrica</p>
<p align="left">Provincial Pampa de Achala, donde nacen el río Chico de Nono y varios afluentes del río Mina</p>
<p align="left">Clavero, principales tributarios del embalse Medina Allende, que proveen de agua potable a localidades</p>
<p align="left">de los departamentos San Javier y San Alberto de la Provincia de Córdoba. La CNEA solicitó un pedido</p>
<p align="left">de exploración sobre una superficie de casi 5 mil hectáreas en las afueras de la localidad de Nono.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- A partir de la consideración de los “pasivos ambientales”, ¿existe alguna clase de</p>
<p align="left">compensación?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.A.: En cuanto a las cifras declaradas por la CNEA sobre la cantidad de “pasivos ambientales” no hay</p>
<p align="left">certezas, si tomamos como referencias los datos aportados por este ente en diversas oportunidades. En</p>
<p align="left">proyectos en Mendoza y Córdoba, según la propia CNEA las minas han quedado sin remediar. Y ya la</p>
<p align="left">narrativa de fines de los ‘90 y de fin de la doble presidencia de Menem también aludía a destinos</p>
<p align="left">inciertos de fondos destinados a la remediación, en medio del cuestionado, por oscuro, traspaso de la</p>
<p>política nuclear a empresas transnacionales. L</font><font color="#292526" face="GoetheText-Regular"><font color="#292526" face="GoetheText-Regular">os denominados “pasivos ambientales” hoy son</font></font><font color="#292526" face="GoetheText-Regular"><font color="#292526" face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">reconocidos por el Estado y busca afrontarlos con el Proyecto de Restitución Ambiental de la Minería</p>
<p align="left">de Uranio (PRA-MU), que está a cargo de la .propia Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y</p>
<p align="left">para el cual el Estado se ha endeudado con un crédito del BID por 30 millones de dólares.</p>
<p></font></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- Uno de los aspectos que analiza el libro es cómo los medios de comunicación, las agencias</p>
<p align="left">científicas y universidades nacionales justifican el modelo extractivista. ¿De qué manera</p>
<p align="left">actúan estas empresas para alcanzar esta clase de alianzas?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.A.: Estas relaciones no son isomórficas ni homogéneas. Un específico macro proceso involucrado es</p>
<p align="left">el de la privatización y mercantilización del conocimiento público, en especial desde los ‘90, si bien</p>
<p align="left">comienza a perfilarse en los ‘80, y que consiste en la retracción del Estado, vía el desfinanciamiento,</p>
<p align="left">con el concomitante protagonismo del actor empresarial. En ese marco, y luego con la nueva Ley de</p>
<p align="left">Educación Superior del menemismo, los profesionales de varias ramas de las ingenierías –geología,</p>
<p align="left">recursos hídricos, vial, minería, etc.– producen relevamientos y sistematización de datos que se</p>
<p align="left">destinan a los capitales extractivos, recordemos que el Estado se autoinhibió. También las diversas</p>
<p align="left">formas que adoptó la venta de conocimientos –vía fundaciones, unidades de transferencia, etc.–</p>
<p align="left">afianzaron no sólo la atención de los intereses del sector, sino también la privatización encubierta, no</p>
<p align="left">explicitada, de las universidades. En el año 2005, del presupuesto total de la UBA, por ejemplo, un</p>
<p align="left">40% provenía del financiamiento privado. Este modelo general es, también, el que se verifica en el caso</p>
<p align="left">de la mega-minería, incluyendo la del uranio. Desde 2005 se han intensificado las normativas que</p>
<p align="left">transfieren y condicionan lo público a lo privado, según las lógicas e intereses del mercado. Una lectura</p>
<p align="left">del organigrama del Estado nacional hoy, es elocuente respecto a que la producción orientada a las</p>
<p align="left">empresas tiene envergadura ministerial.</p>
<p align="left">De esta manera, profesionales de doble inscripción, o financiados por las empresas, resultan</p>
<p align="left">estratégicas voces universitarias y de agencias científico-tecnológicas públicas que autorizan el modelo</p>
<p align="left">extractivo, co-implican en ello la legitimidad de instituciones del Estado en un proceso de oposición y</p>
<p align="left">réplicas a los movimientos socioambientales y de descalificación de la sanción de leyes de prohibición</p>
<p align="left">de esta minería a cielo abierto y con sustancias tóxicas en numerosas provincias argentinas. También</p>
<p align="left">estigmatizan o descalifican las voces de científicos críticos. Y esto último, no sólo respecto a los</p>
<p align="left">intereses corporativos mineros.</p>
<p align="left">Una de las excepciones más recientes a la cooptación aludida ha sido expresada por la UNC, en los</p>
<p align="left">considerandos de la resolución por la cual el HCS rechazara los fondos provenientes de las utilidades de</p>
<p align="left">YMAD-Bajo La Alumbrera, en diciembre pasado. Llamativamente, medios locales y nacionales se</p>
<p align="left">abstuvieron de darlos a conocer.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Cuál es la situación actual de la legislación, tanto a nivel nacional como en las provincias</p>
<p align="left">afectadas por este problema?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: En nuestro país, luego de la consulta popular de Esquel, y gracias a la articulación de las</p>
<p align="left">resistencias, siete provincias argentinas sancionaron una legislación que prohíbe la minería, con algún o</p>
<p align="left">varios tipos de sustancias tóxicas. Sin embargo, como lo muestra de manera escandalosa el caso de La</p>
<p align="left">Rioja (donde la ley de prohibición a la mega-minería fue sancionada en 2007 y derogada un año más</p>
<p align="left">tarde, por el mismo gobernador), en Argentina las diferentes leyes provinciales lejos están de constituir</p>
<p align="left">una garantía absoluta, frente a los grandes intereses económicos en juego.</p>
<p>M.A.: En efecto, en el caso de </font><font color="#292526" face="GoetheText-Regular"><font color="#292526" face="GoetheText-Regular">la Rioja, la ley de prohibición de la mega-minería sancionada como</font></font><font color="#292526" face="GoetheText-Regular"><font color="#292526" face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">promesa a la ciudadanía en campaña electoral de Beder Herrera, fue derogada en agosto de 2008, por</p>
<p align="left">la capacidad de lobby de la corporación minera, directa beneficiaria de los minerales, incluido el</p>
<p align="left">uranio. Cabe recordar que, con pasmosa celeridad, al día siguiente de derogada la ley de prohibición, la</p>
<p align="left">CNEA firmaba el convenio con la provincia de La Rioja para explotar el uranio, y al mes, en setiembre</p>
<p align="left">de 2008, se iniciaba la actividad privada transnacional.</p>
<p></font></font><font face="GoetheTitel-Light" size="4"><font face="GoetheTitel-Light" size="4"></p>
<p align="left">Ciudadanía auto-organizada</p>
<p></font></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- En este contexto de explotación desmedida de los recursos y de crisis ecológica, surgen las</p>
<p align="left">organizaciones y las asambleas de ciudadanos que buscan la protección del medioambiente y</p>
<p align="left">se oponen a la explotación minera. ¿Cuáles han sido los logros que han obtenido estas</p>
<p align="left">asociaciones y cuáles las limitaciones que han encontrado?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: Entre 2003 y 2008, gracias a la articulación de resistencias regionales, siete provincias</p>
<p align="left">sancionaron leyes prohibiendo, en algunos aspectos, este tipo de minería. Nos referimos a las</p>
<p align="left">provincias de Chubut (2003), Río Negro (2005), La Rioja (2007, anulada en el 2008) Tucumán,</p>
<p align="left">Mendoza y La Pampa (2007 - año electoral) y, por último, (2008) Córdoba y San Luis. Tres factores</p>
<p align="left">clave jugaron en favor: movilización multisectorial, información y redes territoriales. Hoy existen unas</p>
<p align="left">70 asambleas de vecinos autoconvocados, que incluyen desde amas de casa, comerciantes hasta</p>
<p align="left">productores y profesionales. Contrariamente a lo que divulgan gobiernos y empresas transnacionales, y</p>
<p align="left">gracias a la elaboración de un saber experto independiente realizado por profesionales, cada vez son</p>
<p align="left">más las comunidades informadas que toman conciencia de lo que significa la instalación de un</p>
<p align="left">emprendimiento minero a cielo abierto, tanto en lo que se refiere a su impacto económico y ambiental,</p>
<p align="left">como al enorme consumo de agua y energía que éstos conllevan.</p>
<p align="left">M.A.: En tal sentido, recientes “contra-informes”, tal la denominación en uso, están produciendo un</p>
<p align="left">saber controlado y plausible sobre los impactos, pero también, sobre las falacias, omisiones, etc., de los</p>
<p align="left">informes de impacto ambiental presentados por las empresas y rubricados por profesionales vinculados</p>
<p align="left">al sector. Además de biólogos y economistas, entre otros, equipos de arqueólogos han demostrado –con</p>
<p align="left">el aporte del conocimiento de los “rastreadores de territorio” que son los propios pobladores– el</p>
<p align="left">patrimonio en riesgo o dañado, y negado por empresas. Por ejemplo, en Veladero (Biósfera de San</p>
<p align="left">Guillermo, San Juan, entregada por decreto de Gioja, en 2002, a Barrick Gold); y también en</p>
<p align="left">Sanagasta, provincia de La Rioja, donde se pretende extraer uranio. De igual manera, con datos,</p>
<p align="left">registros y testimonios, recientes informes de derechos humanos no estatales arrojan indicadores</p>
<p align="left">preocupantes respecto a violación de derechos vinculados a la tierra, al territorio, a la igualdad</p>
<p align="left">ambiental, etc. Y tanto o más preocupante, el informe reciente sobre infancia, donde se afirma que más</p>
<p align="left">de 5 millones de niños en Argentina están en riesgo ambiental, sin poder ponderar el daño producido o</p>
<p align="left">en curso por la minería, porque no hay datos oficiales ni empresariales.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Hay provincias o regiones más sensibles a la situación?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: Sí, por supuesto. La conflictividad y la configuración de escenarios de lucha deben ser leídas en</p>
<p align="left">clave provincial y regional, antes que desde una perspectiva nacional. Una cuestión importante es que,</p>
<p align="left">pese a que la provincialización de los recursos naturales trajo consigo una gran fragmentación, visible</p>
<p align="left">en la posibilidad de un mayor enclaustramiento en las dinámicas locales, la minería se topó con</p>
<p align="left">“eslabones fuertes” en aquellas provincias y regiones que cuentan con una economía más diversificada</p>
<p align="left">y una matriz social más abierta. En otros términos, allí dónde había una pequeña o mediana burguesía</p>
<p align="left">arraigada al territorio y la producción local era medianamente competitiva, la resistencia al gran capital</p>
<p align="left">internacional extractivista resultó ser más efectiva que en aquellas otras regiones y/o provincias muy</p>
<p align="left">sumergidas, o ya colonizadas o devastadas social y ambientalmente. Por otro lado, la provincialización</p>
<p align="left">abrió a nuevas oportunidades políticas, y en esa brecha, las legislaturas de siete provincias (con avances</p>
<p align="left">y retrocesos, en un escenario todavía abierto), presionadas por las asambleas socio-ambientales, ONGs</p>
<p align="left">y algunos políticos locales, sancionaron leyes que prohíben la mega-minería a cielo abierto. Vinculado</p>
<p align="left">con lo anterior, la existencia de espacios regionales, con similares características socio-demográficas</p>
<p align="left">también devino un factor relevante en el proceso de articulación de las resistencias, contribuyendo a la</p>
<p align="left">ampliación de oportunidades políticas. Por último, tanto “el efecto Esquel” (en su dimensión positiva,</p>
<p align="left">como “modelo ejemplar”), así como “el efecto La Alumbrera” (los efectos negativos están ahí, como</p>
<p align="left">contramodelo), jugaron un rol innegable, lo que sumado a la articulación de los colectivos y la</p>
<p align="left">construcción de redes territoriales le otorgó al movimiento una importante potencialidad.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Cómo reacción las empresas y los gobiernos provinciales frente a los logros de las</p>
<p align="left">organizaciones?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: Las empresas y los gobiernos apuntan no sólo a las brechas abiertas que han dejado las diferentes</p>
<p align="left">leyes prohibitivas a fin de llevar a cabo los emprendimientos (con propuestas de zonificación territorial,</p>
<p align="left">que incluyen “áreas de sacrificio”, o llevando a cabo metodologías de extracción sin cianuro), sino que</p>
<p align="left">desde 2009 existen numerosas presiones para derogar las leyes “del no” (como ahora se advierte para</p>
<p align="left">el caso de Córdoba y Mendoza). Desde 2009, se han acentuado los episodios represivos (como en La</p>
<p align="left">Rioja y Catamarca) y, por supuesto, se ha instalado una política de judicialización y criminalización. En</p>
<p align="left">un momento en el que se está definiendo la figura del nuevo adversario, se busca instalar la figura del</p>
<p align="left">“ecoterrorista” a nivel continental, lo cual es particularmente preocupante.</p>
<p></font><strong><font face="GoetheText-Bold"></p>
<p align="left">- ¿Cuál es, en líneas generales, la situación de países como Bolivia, Chile, Perú y Ecuador, que</p>
<p align="left">tienen una tradición minera mucho más extensa que la nuestra?</p>
<p></font></strong><font face="GoetheText-Regular"></p>
<p align="left">M.S.: Hasta hace poco tiempo, en América Latina había sólo cuatro países con una tradición minera</p>
<p align="left">importante: Chile, Perú, Bolivia y México. Sin embargo, la reforma de los ‘90 incluyó a países que no</p>
<p align="left">eran “tradicionalmente” mineros, como Argentina, Ecuador, Venezuela, Honduras y Guatemala. En</p>
<p align="left">países como Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra –entre otros– la actividad minera se ha ido</p>
<p align="left">retirando de manera acelerada en los años ‘70 y ‘80 y hoy en día solo quedan algunos pequeños</p>
<p align="left">rezagos. La exigente normativa de la Comunidad Europea (recientemente, en una declaración de mayo</p>
<p align="left">de 2010, el Parlamento Europeo propone la prohibición de este tipo de minería), que conlleva a que los</p>
<p align="left">proyectos sean rechazados por implicar un alto costo ambiental, es presentada en América Latina como</p>
<p align="left">una suerte de oportunidad “histórica” para los territorios. Así, entre los diez países que recibieron</p>
<p align="left">inversión minera entre 1990 y 2001, cuatro de ellos son de América Latina: Chile (en el primer</p>
<p align="left">puesto), Perú (sexto), Argentina (noveno) y México (décimo). Esta expansión se concentró en</p>
<p align="left">Sudamérica, pero cada vez hay más indicios de que en años venideros Centroamérica también verá un</p>
<p align="left">marcado incremento de inversión minera, proceso que ya comenzó en Guatemala y Honduras,</p>
<p align="left">teniendo en cuenta el crecimiento de la demanda de países como China e India.</p>
<p align="left">Asimismo, las resistencias sociales a este tipo de emprendimientos, se han extendido en toda América</p>
<p align="left">Latina, desde México a la Argentina.</p>
<p></font><strong><font face="Arial-BoldMT" size="2"><font face="Arial-BoldMT" size="2"></p>
<p align="left">RESEÑAS BIO-BIBILOGRÁFICAS</p>
<p>Mirta Alejandra Antonelli </font></font></strong><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">es Licenciada y Profesora en Letras Modernas y Magister en Sociosemiótica</font></font><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2"></p>
<p align="left">(UNC). En la actualidad se desempeña como docente e investigadora en la Facultad de Filosofía y</p>
<p align="left">Humanidades de la misma universidad. Es coordinadora del Programa Discurso, Cultura Mediática y</p>
<p align="left">Poder y directora del proyecto Dispositivos hegemónicos y construcción de neo-mapas en la Argentina</p>
<p align="left">actual. Conflicto, territorio, verdad y formas jurídicas de la mega-minería aurífera. Integra la investigación</p>
<p align="left">en red Modelos de desarrollo: actores, disputas y nuevos escenarios en la Argentina. Profesora invitada</p>
<p align="left">en universidades del extranjero. Publicó en numerosas publicaciones nacionales y extranjeras y compiló</p>
<p></font></font><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2"></p>
<p align="left">Cartografías de la Argentina de los ‘90: cultura mediática, política y sociedad<font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">.</font></font></p>
<p></font></font></em><strong><font face="Arial-BoldMT" size="2"><font face="Arial-BoldMT" size="2">Maristella Svampa </font></font></strong><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">es licenciada en Filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba y Doctora en</font></font><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2"></p>
<p align="left">Sociología por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París. Es investigadora</p>
<p align="left">independiente del Conicet (Centro Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), en Argentina, y</p>
<p align="left">profesora de la Universidad Nacional de La Plata. En 2006 recibió la Guggenheim Fellowship y el premio</p>
<p>Kónex al mérito en sociología (Argentina). Entre sus libros se encuentran </font></font><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">Los que ganaron. La vida en los</font></font></em><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2"></p>
<p align="left">countries y barrios privados <font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">(2001), </font></font><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones</font></font></em></p>
<p></font></font></em><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2"></p>
<p align="left">piqueteras (2003, en coautoría), <em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">La sociedad excluyente. La Argentina bajo el signo del neoliberalismo</font></font></em></p>
<p></font></font><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">(2005), </font></font><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">El dilema argentino: Civilización o Barbarie, </font></font></em><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">(reeditado en 2006), y </font></font><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">Cambio de época,</font></font></em><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2"></p>
<p align="left">Movimientos sociales y poder político <font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">(2008). Es coeditora del libro </font></font><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">Gerard Althabe, entre dos mundos</font></font></em></p>
<p></font></font></em><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">(2008), y de </font></font><em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias sociales </font></font></em><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">(2009). Este año</font></font><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2"></p>
<p align="left">publicará <em><font face="Arial-ItalicMT" size="2"><font face="Arial-ItalicMT" size="2">Balance y Perspectivas: Política e intelectuales en el primer gobierno de Evo Morales</font></font></em><font face="ArialMT" size="2"><font face="ArialMT" size="2">, junto conPablo Stefanoni y Bruno Bornillo, en Argentina y Bolivia.</p>
<p></font></font></p>
<p></font></font>
</p>
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		<title>APOYO A LA LEY DE PROTECCION DE LOS GLACIARES, presentada por M.Bonasso</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 20:47:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[ 
&#8220;Veto Barrick&#8221; fue el nombre con el cual se conoció el rechazo de Cristina Kirchner a la ley de Protección de Glaciares 26.418 que el Congreso votó por unanimidad en octubre del 2008. De este modo, la presidenta desconoció la votación del Congreso y en medio del silenciamiento de la discusión, el oficialismo terminó impulsando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center" class="MsoNormal"> </p>
<p>&#8220;Veto Barrick&#8221; fue el nombre con el cual se conoció el rechazo de Cristina Kirchner a la ley de Protección de Glaciares 26.418 que el Congreso votó por unanimidad en octubre del 2008. De este modo, la presidenta desconoció la votación del Congreso y en medio del silenciamiento de la discusión, el oficialismo terminó impulsando un proyecto propio, de la mano del senador Daniel Filmus.<br />
 </p>
<p>Gran parte de la sociedad argentina desconoce los intereses que están en juego con esta ley, que plantea la protección de nuestros recursos hídricos,   la defensa del ecosistema de la cordillera de los Andes, en fin, la protección de nuestros bienes comunes, hoy amenazados por la actividad de la megaminería a cielo abierto. De modo más concreto, detrás del veto de esta ley se halla el interés de la compañía Barrick Gold y del gobernador prominero de San Juan, J.L.Gioja, de llevar a cabo el proyecto de Pascua-Lama, emplazado en la cordillera de los Andes, entre Chile y Argentina. Este proyecto es, además, el primero de una serie de megaemprendiemientos similares, situados en la región cordillerana, que dañarían de manera irreversible el ecosistema.<br />
¿Cuáles son los ejes de la discusión? En primer lugar, y principalmente, el artículo 2 de la ley vetada establecía que &#8220;se entiende por ambiente periglacial el área de alta montaña con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico&#8221;. En cambio, en el proyecto promovido por Filmus sólo se protege &#8220;dentro del ambiente periglacial, a los glaciares de escombros&#8221;, esto es a los glaciares ocultos por la roca, pero no al ambiente en general como un ecosistema. El segundo elemento en discusión es qué sucede con los emprendimientos mineros y de otro tipo que actualmente están funcionando sobre glaciares y en ambientes periglaciares. En el texto de Maffei establecía 180 días como máximo para hacer las auditorías ambientales y en función del diagnóstico y &#8220;en caso de verificarse impacto significativo sobre glaciares o ambiente periglacial se ordenará el cese o traslado de la actividad y las medidas de protección, limpieza y restauración que correspondan&#8221;. En cambio, el proyecto Filmus establece en este artículo que la Auditoria Ambiental sobre los emprendimientos actualmente funcionando se realice &#8220;en un plazo máximo de 180 días a partir de la culminación del inventario de cada jurisdicción&#8230;&#8221; De este modo, con la nueva redacción, <strong>la Auditoria Ambiental es facultativa de cada provincia,</strong> la que realizará el Inventario de Glaciares que la propia norma establece, pero sin plazos determinados para dicha labor. Es decir, que si una jurisdicción omite o retrasa realizar el Inventario de Glaciares tampoco se realizará la Auditoria Ambiental sobre los proyectos actualmente en ejecución. En suma, de convertirse en ley este proyecto terminaría de legitimar a los presentes emprendimientos mineros que afectan a glaciares y a ambientes periglaciares, justo a la medida de Pascua-Lama y otros futuros emprendimientos.<br />
Más aun, la reciente fotografía de la presidenta Cristina F. de Kirchner, en Canadá, junto a los directivos de la Barrick Gold y los gobernadores pro-mineros, deja a las claras que esta política de transnacionalización de la minería, altamente devastadora y contaminante, se ha convertido en una <strong>política de Estado</strong>, dispuesta a ignorar las voces de las poblaciones de 12 provincias argentinas, representadas por asambleas socio-ambientales, universitarios y diferentes especialistas, que hoy cuestionan abiertamente la megaminería a cielo abierto.<br />
Desde Voces de Alerta, llamamos a intelectuales, científicos y académicos a pronunciarse en favor de la ley de protección de los glaciares, promovida por la exdiputada Marta Maffei, y retomada por Miguel Bonasso, que prontamente será debatida en el Congreso Nacional.<br />
<span />Maristella Svampa, Norma Giarracca, Mirta Antonelli, Horacio Machado, Andrés Carrasco, Pablo Bergel, Roberto Gargarella, Claudia Korol, Alcira Argumedo, Javier Rodríguez Pardo</p>
<p>Mario Pecheny, Investigador CONICET, Profesor UBA- Juan Wahren Sociólogo IIGG, UBA ‎ - María Comelli FAc. de Cs. Sociales-UBA - Carlos Figari , FCS-UBA- Martin Ogando , docente de la UBA- Estela Knez Biologa Cordoba – Edgardo E. Datri, Docente -Pablo Alabarces Investigador CONICET-Profesor UBA Instituto de Investigaciones Gino Germani -Atilio A. Boron Director del PLED-Javier Riera Editorial Biblos-Guillermina Tiramontiadhiero- Tomás Buch- Lucas Aimar-Eduardo Lucita- Economistas de Izquierda - Maria Iribarren Periodista Tiempo Argentino / Rumbos -Paula Finkel- Mónica Urrestarazul-Mariana Geniz ,Docente Universidad Nacional de Entre Ríos. Silvina Ramirez-Walter Pengue- José Luis Bonifacio-Adrian Scribano-Carla Gras- Investigadora CONICET – UNGS-Lita Stantic ProduccionesADHESION‎ - Dr. Gabriela Massuh Programmreferentin Goethe-Institut- Silvia B. González- Natalia Bauni- Agustina Schvartz FSC-UBA- Norma Michi- Silvia Gastaldo- Juan Munt- José Luis Coraggio- Julio C. Gambina- Martín Graziano- Claudia Danani- Elsa Ponce- José Seoane- Víctor Hugo Casco- Mauro Alcaraz- Camilo Hernández- Sara Rietti- Mirta Giaccaglia- Matías Blaustein- Ezequiel Adamovsky- Clara Algranati- Juan Beauquis- Gustavo Brufman- Adolfo Buffa- Amanda Blaser- Miguel Mazzeo- Germán Pérez- Enrique Viale- Itai Hagman- Jair Zolotow- Laura Fraile- Ignacio Kostzer- Leandro Altman- Germán Feldman- Jazmín Rodriguez- Ignacio Visanni- Alicia Grande- Marcelo Luda- Julian Dercoli- Eduardo Molinari- Leandro R. González- Ana M. Barletta- Gladis Ana Catalina Martinez- Alicia Sangineti- Marian Sola Alvarez- Alejandra González- Pedro Cuello- Alicia Greco- Maria Candelaria Logares- María Amparo Assis- Héctor Alimonda- Bruno Moretti- Dina V.Picotti- Viviana Moreno- María Teresa Julia Trachitte- Alicia Cigana-Ana María Alderete- Gabriela Trotta- Claudia Badel- Alan Cibils- María Claudia Yarza-Alicia B. Gutiérrez- Marcos A. Ordóñez- Sebastián Pereyra- Agrupación Andamio - FHUC - UNL- María F Alvarez- Graciela Ferrario- Damian Fau- Marcelo Mangiante- Nélida Zubillaga- Estela Hure- Ma.L.Rubinelli- Ruperto Gomez- Ricardo Sidicaro- Emilio Taddei- Guillermo Ricca- Luis Lelpi- Verónica Bernava- Valeria Valencia-Susana Roitman- Santiago Bachiller- Paula Mussetta- Miguel Ángel Forte- Claudio Martyniuk- Bruno Fornillo- Juliana Cattaneo- Lilian Videla- Arturo Arroyo- Luciana Micaela Ramos- Amelia Nancy Giannuzzo- Marta Isaia- Jorge Caso- Alicia Falconi- Valeria Dabenigno- Olga R Nicosia- María Yeni Muñoz- Claudia Danani- Pilar Suarez- Florencia Delnegro- Claudio Revuelta- Mariana Calandra- Alvaro Yanzi- Carlos Alberto Bracho León- Martín Töpf- Lorena Bottaro- María Marta Andreatta- Paula Abal Medina- Mara Sabrina Sato- Silvia M. Azpillaga- Flavia Quintana- Enrique Carlos Segura-Mariela goldberg- Elizabeth Iñiguez- Eugenia Di Fiori- Carlos Alberto Meritano- Ana Sofía Soria- Mariana Bachiller- Ana Clara Soria- Eugenia Fernández-<br />
<span /><strong><font size="3">Enviar adhesiones a Voces de Alerta, </font><a href="http://us.mc522.mail.yahoo.com/mc/compose?to=muchasredes09%40gmail.com" target="_blank"><span class="yshortcuts"><font size="3">muchasredes09@gmail.com</font></span></a><br />
<font size="3">En el Asunto/subjet: adhiero a Ley Glaciares.</font></strong><strong><br />
</strong>
</p>
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		<title>&#8220;Instalan economías de enclave&#8221;, en Cash, Pagina 12, 13/06/2010</title>
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		<comments>http://maristellasvampa.net/blog/?p=128#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 12:24:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[ 

En doce provincias, alcanzadas directa e indirectamente por la megaminería, se están desplegando resistencias multisectoriales. Un movimiento que logró que siete provincias sancionaran leyes que prohíben la explotación minera con sustancia química. 












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 Por Natalia Aruguete

El proyecto Bajo la Alumbrera de extracción de cobre y oro, instalado en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="volanta piefecha"> </p>
<h2><span class="ccash" /></h2>
<p>En doce provincias, alcanzadas directa e indirectamente por la megaminería, se están desplegando resistencias multisectoriales. Un movimiento que logró que siete provincias sancionaran leyes que prohíben la explotación minera con sustancia química. </p>
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<p class="autor"><img src="http://maristellasvampa.net/commons/imgs/go-gris.gif" /> Por Natalia Aruguete</p>
<div id="cuerpo" style="font-size: 13px">
<p class="margen0">El proyecto Bajo la Alumbrera de extracción de cobre y oro, instalado en Andalgalá, Catamarca, a comienzos de los ’90, evidenció en poco tiempo sus efectos a nivel económico, social y ambiental. De los 6000 empleos prometidos sólo se crearon entre 70 y 200, afirmó la investigadora Maristella Svampa en diálogo con Cash. Este caso, emblemático en la región, no es el único. En doce provincias, alcanzadas directa e indirectamente por la megaminería, se están desplegando resistencias multisectoriales. Un movimiento que, según explicó Svampa, logró que siete provincias sancionaran leyes que prohíben la explotación minera con sustancia química.</p>
<p><strong>En términos económicos, ¿cómo se justifica el pasaje al modelo de la megaminería?</strong></p>
<p>–Los especialistas afirman que el mineral se encuentra muy raramente bajo la forma de veta. Son minerales de baja ley que requieren de voladura de montañas y del proceso de lixiaviación para su extracción. En pocos países latinoamericanos se mantiene la minería tradicional. Son economías de pequeña y mediana escala, como el caso de Bolivia con el boom del estaño. En los ’90, se reformó el marco jurídico para abrir las “oportunidades” a este tipo de minería, la única metodología para extraer los minerales en el estado de diseminación en que se encuentran. El primer país que desarrolló la megaminería a cielo abierto en manos de transnacionales fue Perú. En Argentina, primero se reformó el Código Minero y luego se sancionó la ley de inversión minera, pero el punto de inflexión fue la reforma de la Constitución en 1994, con la provincialización de los recursos naturales. Significó la renuncia del Estado nacional a la explotación de la minería y la posterior autoexclusión de las provincias, que abrieron la explotación al capital privado.</p>
<p><strong>¿Qué hubiera sucedido si se modificaba la normativa del sector pero los recursos se mantenían bajo la órbita del Estado nacional?</strong></p>
<p>–La megaminería supone grandes emprendimientos con altas inversiones y un mayor impacto económico, ecológico y social. Otra cosa es la minería transnacional. Este modelo favorece la constitución de economías de enclave, que no repercuten positivamente en la comunidad en la cual se instalan porque exportan ganancias, crean muy pocas fuentes de trabajo y generan una economía dependiente pero no efectivamente desarrollada. En un contexto en el que se agravan las asimetrías entre lo local y lo global, las transnacionales son un “actor social total”, que generan efectos socioambientales muy perversos y buscan controlar a la población mediante la acción social empresaria: desarrollan una suerte de “clientelismo empresarial” con el objetivo de minimizar el impacto que generan.</p>
<p><strong>En América latina, menos del 10 por ciento de los proyectos están operativos. ¿Qué se prevé para cuando funcionen plenamente?</strong></p>
<p>–Asistimos a una expansión de la frontera sojera, minera, forestal, pesquera. América latina es muy rica en términos de recursos naturales, cada vez más escasos, y biodiversidad. Y por ende, la sobreexplotación de recursos naturales es un tema crucial. En toda América latina hay resistencias muy ligadas a esta dinámica de acumulación del capital.</p>
<p><strong>¿Cuándo comenzó esa resistencia?</strong></p>
<p>–Al principio, la gente creyó en las promesas de empleo y desarrollo, como sucedió en Andalgalá, Catamarca. Cuando en 1997 se instaló Bajo la Alumbrera, la idea era que pese a que era un proyecto transnacional, algo iba a dejar. Pero esas promesas fueron una gran mentira. Son entre 70 y 200 puestos de trabajo que involucran a gente de la zona. Y Catamarca sigue siendo una de las provincias más pobres y desiguales del país. El movimiento que surgió en Aldalgalá, al principio demandaba empleo.</p>
<p><strong>¿Qué diferencia a la Argentina de otros países de América latina donde hay resistencias a la megaminería?</strong></p>
<p>–Que no son los pueblos campesinos y originarios los protagonistas, sino asambleas localizadas en pequeñas y medianas localidades, en doce provincias argentinas de la cordillera, la precordillera y la región montañosa. Es una composición multisectorial. Hay militantes ambientalistas pero básicamente son vecinos que ven amenazados su estilo de vida y el futuro de las generaciones en un territorio pronto a ser devastado. Esas resistencias tienen poca visibilidad porque estamos acostumbrados a ligar conflictos sociales con grandes centros urbanos.</p>
<p><strong>¿Qué es la Unión de Asambleas Ciudadanas?</strong></p>
<p>–Es un movimiento de resistencia que nuclea a más de setenta asambleas ciudadanas que convergen en esta red desde el 2006, y donde el tema de la minería es central pero no es el único.</p>
<p><strong>¿Cómo se llega a armar este movimiento?</strong></p>
<p>–A nivel nacional arranca con Esquel, una experiencia exitosa en términos de organización asamblearia, de construcción de un saber experto independiente contrapuesto al discurso dominante y el plebiscito que fue un claro “no” a la megaminería, pero fue la única consulta popular que se hizo.</p>
<p><strong>Sin embargo, varias provincias prohíben este modelo minero.</strong></p>
<p>–Esquel es el punto de partida y modelo a imitar, así como La Alumbrera es el contra-modelo. En el medio se desarrollaron muchas resistencias. Tal es así que siete provincias sancionaron leyes que prohíben la explotación minera con sustancia química. Chubut en 2004, el sur de Río Negro en 2005, luego en La Pampa, Mendoza en 2007. En Tucumán, donde se encuentra la sede comercial de La Alumbrera, fue un proceso con avances y retrocesos, pero finalmente se sancionó una ley en 2007.</p>
<p><strong>¿Cuál fue la respuesta de las empresas ante las resistencias populares?</strong></p>
<p>–Las últimas leyes contra la minería fueron las de Córdoba y San Luis en 2008. El 2009 fue un año de represión, porque las mineras se propusieron avanzar en varios planos: buscar las brechas que han dejado abiertas las leyes antimineras, acentuar la campaña en los medios de comunicación y cooptar las universidades públicas para legitimar un modelo de avance que provoca mucha resistencia en la población. Y por supuesto está la judicialización y criminalización. En un momento en el que se está definiendo la figura del nuevo adversario, buscan instalar la figura del “ecoterrorista” a nivel continental. Lo ha hecho claramente Alan García en Perú, donde hubo asesinatos de comuneros. En la región hay otros casos donde el límite es la vida misma, en Argentina hubo episodios de represión muy fuertes.</p>
<p><strong>¿Qué importancia le atribuye a la reciente represión en Andalgalá?</strong></p>
<p>–Es un caso testigo por dos cuestiones. Se pueden ver los primeros resultados de este tipo de minería a nivel económico, social y ambiental. Gracias a las resistencias, la gente sabe que está en peligro la propia Andalgalá, comprometida por el proyecto que autoriza el cateo e investigación para ver si hay mineral en el subsuelo de esa ciudad. Allí se llamó a un plebiscito en mayo, para ver si se acepta o rechaza la instalación del proyecto Agua Rica</div>
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		<title>NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA. Libertad a R.Martino</title>
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		<pubDate>Fri, 28 May 2010 00:54:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[ Quienes firmamos esta declaración, estamos preocupadas y preocupados por diversos hechos que dan cuenta del crecimiento de la criminalización de los movimientos populares, por la vía de su judicialización. Casi cotidianamente asistimos a procesos en los tribunales contra militantes de organizaciones políticas y sociales que enfrentan diferentes aspectos de las políticas en curso; y que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font size="3"><font face="Times New Roman"> Quienes firmamos esta declaración, estamos preocupadas y preocupados por diversos hechos que dan cuenta del crecimiento de la criminalización de los movimientos populares, por la vía de su judicialización. Casi cotidianamente asistimos a procesos en los tribunales contra militantes de organizaciones políticas y sociales que enfrentan diferentes aspectos de las políticas en curso; y que pasan a ser perseguidos/as a través de la imposición de acusaciones absurdas, que buscan imponer fuertes condenas, e impiden la excarcelación durante <span class="yshortcuts">el tiempo</span> de proceso judicial, de modo que el proceso mismo vivido en la cárcel se vuelve ya un castigo.<br />
</font></font></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman">A esto se agrega, en el último tiempo, que jueces como Claudio Bonadío, se han empeñado en realizar megaoperativos para la detención de militantes políticos y sociales o para el allanamiento de sus viviendas; en algunos casos en horarios que están fuera de los procedimientos requeridos, de manera de amedrentar a las familias, a los vecinos, y convertir la causa en un delito, antes aún que se demuestre la culpabilidad o la inocencia de sus víctimas. También este juez ha ordenado tareas de inteligencia en las organizaciones sociales y ha recurrido a figuras de extrema gravedad y dudosa legalidad como la de “prepotencia ideológica”, que luego son revocadas por la cámara de apelaciones atento la carencia de elementos para sostenerlas, no obstante lo cual muchas veces los y las detenidas deben pasar varios meses en prisión mientras se resuelve su situación. </font></font></p>
<p><font size="3"><font face="Times New Roman">Las imputaciones genéricas implementadas por el poder judicial -antes de manera habitual por el hoy destituido juez Galeano, en razón de su dudosa actuación en la causa AMIA, y que hoy son llevadas adelante por jueces como el señalado Claudio Bonadio-, tienden a ampliar y forzar figuras penales con el objeto de alcanzar con la acusación a cualquiera que participe en una movilización, lo cual atenta contra uno de los derechos esenciales de la democracia como es el de manifestar y/o reclamar ante las autoridades frente a políticas que se consideran injustas. <br />
</font></font><font size="3"><font face="Times New Roman">Cada vez más se utilizan grupos especiales de las fuerzas de seguridad para perseguir y reprimir las protestas sociales como si se estuviera frente a organizaciones vinculadas al denominado “terrorismo internacional”, en lugar de ciudadanos que ejercen su derecho a la protesta frente a medidas o situaciones que consideran injustas, configurándose de esta manera estados de verdadera persecución.<br />
</font></font><font size="3"><font face="Times New Roman">En este contexto, expresamos puntualmente nuestra preocupación por el proceso que se sigue contra Roberto Martino, encarcelado en mayo de 2010 por ser dirigente de la organización que un año atrás participó de la movilización de denuncia de la política del Estado de Israel contra el pueblo palestino.<br />
</font></font><font size="3"><font face="Times New Roman">Exigimos la libertad de Roberto Martino, y la descriminalización de los y las militantes populares que hacen de la protesta legítima, una de las maneras de expresar sus demandas, en el contexto de la democracia y la libertad que deberían garantizar los estamentos judiciales y el poder político en <span class="yshortcuts">Argentina</span>.<br />
</font></font><font size="3"><font face="Times New Roman">Primeras firmas:<br />
</font></font><font size="3"><font face="Times New Roman">Maristella Svampa, Claudia Korol, Roberto Gargarella, Claudio Pandolfi, Adolfo Pérez Esquivel, Osvaldo Bayer, Alcira Argumedo, Norma Giarracca, Ezequiel Adamovsky, Guillermo Cieza, Jorge Cardelli, Alejandro Grimson, Cecilia Merchan, Victoria Donda Pérez, Liliana Parada, Jorge Ceballos, Mirta Antonelli, Clara Algranati, José Seoane, Emilio Tadei, Miguel Mazzeo, Luis Zamora, Cristina de los Reyes, Verónica Heredia, Alberto Binder, Pablo Bergel, Gustavo Brufman, Norma Michi, Ariel Petruccelli, Silvina Ramírez, Diana Mafia, Guillermo Almeyra, Mario Cafiero, Mariano Félix, Julieta Elgarte, Martín Daguerre, Bibiana Arcondo, Raúl Zibecchi, Julián Rebon, Mirta Israel, Mariana Arcondo, Eduardo Lucita, Aníbal Viguera, Pablo Stefanoni, Leandro Andrini, Manuel Martínez, Liliana Daunes, Omar Acha, Juan Pablo Casiello, María Esther Tello. Nora Ciappone, Mariano Fernández, Ana María Barletta, Adriana Latana, Víctor Hugo Militello, Chacho Berrozpe, Edgardo Soares, Roberto Cipriano García, Bruno Fornillo, Ruth Zurbriggen, Norberto Costa, Alejandro Andreassi, Elizabeth Avila, Rocío Claro, Juan Wharen, Graciela Di Marco, Antonio Miguel Chacra, Gabriela Roffinelli, Marta Sahores, Nora Corvalán, Luis Sabini, José Luis Bonifacio, Julia Echenique, Lorena Bottaro, Estela Knetz, Titina Romero, Marcela Kurlat, Liliana Matucevicius, Susana Etchegoyen, Oscar Martínez, Silvia Leanza, Roberto Leer, Sergio Nicanoff, Leonardo Bertulazzi, Carmen Pellegrino, Horacio Tarcus, Julieta Quirós, Humberto Bas, Beatriz Balvé<br />
</font></font><font face="Times New Roman" size="3" /><font face="Times New Roman" size="3"></p>
<p class="MsoNormal"><span /></p>
<pre>Frente Darío Santillán, Colectiva feminista La Revuelta (Neuquén), Feministas Inconvenientes (Red de Colectivas y Otras/xs), Asamblea de Autoconvocados de Chilecito, Vecinos Autoconvocados por la Vida (Famatina), Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía, Organización Popular Fogoneros, Colectivo Situaciones, CEPPAS (Centro de Políticas Públicas para el Socialismo), REDAJ (Red de Asistencia y Acción Jurídica), Movida Ambiental (ASANOA), Colectivo La Llanura, Lilith Feministas, , Espacio Chico Mendez, Asamblea Barrial de Béccar - Casa de la Cultura Compadres del Horizonte -Convocatoria por la Liberación Nacional y Social - Cátedra Americanista (UBA), -Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares (CEIP) - Corriente Universitaria Julio A. Mella, Organización Estudiantil Lobo Suelto, Frente Cultural Territorial La Trifulca , en Juventud Rebelde 20 de Diciembre - La Galpona -  Iconoclasistas, Socialismo Libertario, en la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina (COMPA), Centro de los Estudiantes de Humanidades y Ciencias, Universidad Nacional del Litoral; ANDAMIO - Agrupación Independiente, Foro Permanente por el Medio Ambiente de Neuquén (FOPERMA), Proyecto Sur (Neuquén), Organización Ecologista Piuke  Bariloche, Fundación Ecosur, Autoconvocados del Valle Calchaquí-Cafayate.San Carlos, Salta; Red de Solidaridad con Chiapas, Familiares y Amigos de Luciano Arruga, Comisión de DDHH de Paraguayos en Buenos Aires, Fetera Flores,</pre>
<p> <font face="Times New Roman" size="3">Envío de adhesiones: </font><a href="mailto:correo@maristellasvampa.net"><font color="#0000ff" face="Times New Roman" size="3">correo@maristellasvampa.net</font></a><font face="Times New Roman" size="3">, claudia.korol@gmail.com</font></p>
<p></font>
</p>
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		<title>Intelectuales, Kirchnerismo e izquierda: 12 críticas, por Roberto Gargarella</title>
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		<pubDate>Tue, 11 May 2010 17:05:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[Cuelgo aquí el excelente artículo del amigo Gargarella, a cuyos argumentos adhiero. MS 
Intelectuales, kirchnerismo e izquierda: 12 críticas
 
Roberto Gargarella
 

De las muchas cuestiones sobre las que tiene sentido pensar, a la luz de estos años con el kirchnerismo en el poder, quisiera detenerme en una, relacionada con el apoyo hacia el gobierno asumido por parte de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3">Cuelgo aquí el excelente artículo del amigo Gargarella, a cuyos argumentos adhiero. MS </font></p>
<p></span><span lang="ES-TRAD" /><strong><span lang="ES-TRAD"><font size="3"><font face="Times New Roman">Intelectuales, kirchnerismo e izquierda: 12 críticas<br />
</font></font></span></strong><strong><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></strong><strong><span lang="ES-TRAD"><font size="3"><font face="Times New Roman">Roberto Gargarella<br />
</font></font></span></strong><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3">De las muchas cuestiones sobre las que tiene sentido pensar, a la luz de estos años con el kirchnerismo en el poder, quisiera detenerme en una, relacionada con el apoyo hacia el gobierno asumido por parte de la intelectualidad de izquierda (grupo al que aquí no voy a definir, guardando la expectativa de que se entienda a qué me refiero). En particular, me interesa reflexionar sobre la manifiesta actitud de muchos de los miembros de este sector, que han optado (muchas veces explícitamente) por silenciar denuncias sobre el gobierno, y ocultar sus diferencias con el mismo, ahogando frente a él su habitual vocación crítica. </font></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3">Entiendo que la cuestión en juego –a pesar de estar referida a una sección minoritaria de la sociedad- tiene cierta importancia, dada la relativa influencia de la misma en cierta porción de la opinión pública. Agregaría a ello, por lo demás, que somos muchos los que esperamos de la intelectualidad de izquierda una ayuda para poder pensar mejor, y más críticamente, frente a las coyunturas que nuestra comunidad enfrenta. Por supuesto, uno puede estar equivocado al mantener este tipo de expectativas, pero en lo que a mí respecta, esperé siempre, y seguiré esperando, recibir esa colaboración de parte de personas a las que teórica e ideológicamente respeto.</font></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3">Dado que discutí bastante sobre el tema, y presté atención a discusiones similares que algunos de los protagonistas del caso tuvieron, en este respecto, voy a concentrar mi atención, en las páginas que siguen, en algunas de las respuestas recurrentes que he encontrado, por parte de los defensores de esta (llamémosla así) “actitud políticamente acrítica.”</font></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">i. “Hay que proteger al gobierno en una coyuntura destituyente” </span></strong><span lang="ES-TRAD">Según algunos, el gobierno necesita ser especialmente protegido en coyunturas difíciles como la actual, en donde aparecen voces y actitudes “destituyentes,” dispuestas a llegar “tan lejos como sea necesario” (sugiriendo así, de paso, riesgos para la estabilidad democrática) para defender sus intereses, que hoy resultarían desafiados. Una descripción como la citada no es nada obvia (no es obvio que existan grupos efectivamente dispuestos a promover hoy un golpe de estado; no es obvio que existan condiciones estructurales para dar o sostener al mismo; no es obvio que el gobierno sea desafiante para un establishment heterogéneo, y que incluye –también- a poderosos grupos que explícitamente lo acompañan), pero por ahora voy a tomarla por cierta. Asumiendo tal descripción, entonces, puede señalarse que ella se apoya todavía en otras premisas falsas. Ello así, ante todo, cuando se presume que al gobierno se lo ayuda ocultando las críticas o, en otros términos, que se lo perjudica cuando las hace públicas, más explícitas. Para ilustrar lo que digo, pensemos en el siguiente ejemplo. Con el renacimiento de la democracia, y durante el gobierno de Raúl Alfonsín, se vivieron momentos genuinamente “destituyentes”. Sin ninguna duda, en aquellos años la alternativa de un golpe militar rondaba por el imaginario colectivo como una amenaza. Dicha amenaza, a su vez, resultó efectivamente corporizada en sectores del establishment y del ejército, que en más de alguna ocasión dieron pasos en la dirección más temida. A pesar de ello, miles de personas se movilizaron una y otra vez contra el presidente en ejercicio, convencidos de que era necesario criticar severamente al gobierno frente a algunas de las decisiones que tomaba, y no obstante lo crítico de la coyuntura que se vivía. Dichos momentos nos recuerdan al menos dos cosas: por un lado, la crítica dura, expresada en notas periodísticas o movilizaciones callejeras, puede estar perfectamente al servicio del fortalecimiento de un gobierno. No tengo duda de que muchos de quienes nos movilizábamos, por entonces, lo hacíamos con la nada ingenua convicción de que de ese modo servíamos mejor a la democracia, y así también al gobierno. Por otro lado, tal activismo nos recuerda el valor, el sentido, y la importancia de la crítica y la protesta sin concesiones, aún en momentos que otros describían como de absoluta fragilidad institucional. Las escandalizadas reacciones de algunos –entonces u hoy- en nombre de la estabilidad institucional, o la supervivencia de la democracia, solían ser, como hoy suelen serlo, meras excusas destinadas a evitar la crítica.</span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">ii. “Siempre hay errores.” </span></strong><span lang="ES-TRAD">Una manera habitual de eludir los propios compromisos críticos consiste en apelar a frases tan generales como la que aquí cito (“siempre hay errores”), que hubieran podido ser dichas, como sabemos, en apoyo del peor gobierno autoritario (que, valga aclararlo, para los más susceptibles, estoy lejos de pensar que sea el caso).  Se nos dice entonces que “no todo es perfecto”; o que “hay desprolijidades, como en todo proceso de cambio;” o que los “nuevos edificios se hacen a veces con ladrillos viejos,” afirmaciones que pretenden legitimar la propia falta de crítica, mientras buscan diluir las existentes. Frente a tales dichos, corresponde señalar, primero, que es un valor público el conocer cuáles son esos errores, qué dimensión y qué lugar ocupan, o qué profundidad tienen; y segundo, que la intelectualidad de izquierda tiene un papel crucial que jugar, en este sentido (un papel que supo asumir, responsablemente, por caso, durante los años del menemismo). Por otra parte, agregaría que el conocimiento preciso de esos problemas resulta una condición indispensable para la resolución de los mismos. Pero de esto último me ocupo en la sección que sigue.</span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">iii. “El cambio hay que promoverlo desde adentro.”</span></strong><span lang="ES-TRAD"> Reconociendo, en la intimidad, el riesgo de dar amparo a lo inaceptable, muchos intelectuales de izquierda sostienen alguna versión del viejo dicho según el cual “los trapos sucios se lavan en casa.” Se sugiere, entonces, que –antes que la denuncia pública- la crítica al interior del partido o del gobierno es más efectiva, además de más conveniente (aunque sobre esto último volveré más adelante). Esta réplica, sin embargo, enfrenta varios problemas. En primer lugar, ella tiene sentido –si es que alguno- entre militantes experimentados, de base, con capacidad de promover movilizaciones políticas; o entre dirigentes encumbrados, directamente influyentes sobre el poder. Sin embargo, esta respuesta pierde casi todo interés cuando proviene de grupos que están lejos de situarse entre algunos de los nombrados. En segundo lugar –y para el caso de los intelectuales que tienen alguna llegada al poder- habría que decir que son muy pocos los que tienen “línea directa” con la presidencia (por lo cual la idea del “cambio desde adentro” queda, en la gran mayoría de los casos, como una mera aspiración flotando en el vacío). En tercer lugar, podría agregarse que –por lo que uno conoce- estos intelectuales con cercanía al poder no han destacado por sus filosas críticas “desde adentro”. Finalmente, señalaría que estos intelectuales críticos con llegada al poder no han recibido, sino en casos excepcionalísimos y muy localizados, atención real por parte de quienes gobiernan, que (con razón o sin ella) no se muestran especialmente abiertos al asesoramiento, o sensibles a las opiniones de intelectuales y profesionales con conocimientos, que puedan asistirlos con reflexiones para el mediano y el largo plazo. </span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">iv. “Estamos obligados</span></strong><span lang="ES-TRAD">.” Otra forma de responder a cuestionamientos como los que presento parte de la idea según la cual “estamos obligados a adoptar esta postura (de sostenimiento acrítico del gobierno), dado el poder de aquellos a los que enfrentamos, que no cejan en su campaña contra el kirchnerismo.” Esta respuesta también aparece como desafortunada, sobre todo cuando se advierte que las críticas al gobierno gozarían de menos receptividad si el gobierno resolviera muchos de los temas sensibles por los que es criticado. De allí la importancia y valor de fortalecer el lugar y el espacio público de la influyente e informada crítica de la izquierda. Se me podrá decir: “esto supone que las objeciones al gobierno están localizadas en algunos puntos críticos, y que si esos puntos críticos se disolvieran (porque el ejecutivo resuelve los problemas del caso), se terminarían con las impugnaciones al gobierno, pero lo cierto es que los opositores se muestran insaciables: ningún cambio les viene bien, nada va a resultarles nunca suficiente.” Sin embargo, esta réplica peca por su condescendencia, que se manifiesta en dos aspectos, al menos. Primero, esta afirmación asume que la ciudadanía está conformada por una masa ingenua y desinformada, a la merced de las manipulaciones de los medios de comunicación. La ciudadanía no tendría capacidad para conocer y evaluar, por sí misma, y a partir de su experiencia cotidiana, la perfomance del gobierno. Segundo, esta afirmación insiste en su condescendencia cuando asume que el discurso machacoso a favor del gobierno (discurso a veces inverosímil, como lo fuera aquél de “Menem lo hizo”) puede convertirse en una alternativa deseable, frente a los duros ataques de la oposición. Contra tal tipo de creencias habría que recordar que la Argentina cuenta con una larga historia de prensa cerradamente hostil al gobierno de turno: la sufrieron, en su momento, Hipólito Yrigoyen, o Juan Perón, entre otros. Sin embargo, lo sabemos también, en todos los casos, la construcción de una contra-prensa híper-parcial, adicta y complaciente no sirvió para educar a la ciudadanía, sino para empobrecer, todavía más, la discusión colectiva. Como dijera Marx contra Proudhom: actuando de tales modos no se construye una síntesis, sino un error compuesto.</span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">v. “Se trata de un proceso histórico, que hay que situar en su contexto.” </span></strong><span lang="ES-TRAD">Por su carácter repetido y pretencioso –a la vez que por su superficialidad asombrosa- son pocas las defensas del gobierno que resultan tan impropias como ésta. A esta altura deberíamos saberlo: en su vacuidad, argumentos pretendidamente históricos como el citado, pueden ponerse al servicio de la justificación de cualquier fenómeno: desde Nelson Mandela a Idi Amín, desde Illia a Menem, siempre puede decirse, frente a cualquier crítico “hay que pensar en las circunstancias particulares que rodeaban al gobierno del caso, en ese momento.” Contra esta pretensión, resulta claro, debe decirse que el hecho de que un particular fenómeno pueda situarse en la dimensión “tiempo,” y explicarse por una serie de causales que siempre conoceremos de modo incompleto, agrega poco o nada a la hora de reflexionar sobre la justificación del mismo. Y sin embargo, y a pesar de ello, una y otra vez se insiste con lo obvio: “hay que entender lo ocurrido dentro de su contexto.” “Y entonces” –correspondería preguntar- “ahora que conocemos el contexto en el que emergieron y crecieron gobiernos como el de Mandela o de Idi Amín, qué hacemos, cuando de lo que se trata es de evaluar lo que ellos han hecho?” En definitiva, la evaluación de un gobierno o proceso no debe resultar dependiente de su explicación. (De paso, convendría señalar -frente a los militantes del argumento “en contexto”- el notable hecho de que, en estos tiempos, distintos gobiernos latinoamericanos hayan tenido performances de gobierno tan diferentes, a pesar de estar enfrentados a vaivenes económicos externos relativamente semejantes, y condiciones internas también similares. Muchos de ellos, llamativamente, han llegado al final de su mandato con índices de popularidad altísimos, mientras que otros, como el nuestro, mantienen índices de popularidad muy bajos. El fenómeno llama la atención sobre los límites de la explicación “contextual” más común que, por caso, quiere dar cuenta de las caídas de popularidad de la dirigencia local, a partir de las resistencias del poder establecido frente a las políticas de cambio. Nada de esto parece haber ocurrido en ninguno de los países vecinos, sino todo lo contrario: dichos gobiernos ganaron popularidad, en lugar de perderla, a través del enfrentamiento con sectores poderosos).</span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">vi. “Ustedes no entienden.” </span></strong><span lang="ES-TRAD">La respuesta favorita de algunos –muy en especial, de aquellos que han tenido algún episodio ocasional de militancia junto a los más pobres- consiste en la aserción según la cual uno no entiende lo que otros (“ellos”) cabalmente comprenden, acerca del significado e implicaciones de la política argentina. Esta afirmación es similar a la anterior (y por tanto vulnerable frente a similares objeciones), aunque venga acompañada, en este caso, por un plus de irritante e injustificada arrogancia. Sin embargo, hay otro elemento especialmente grave que se reconoce más claramente en este caso, y que merece ser destacado. Y es que hay pocos argumentos que, como éste, resultan tan funcionales al peor envilecimiento, a la peor degradación, que sufre y viene sufriendo nuestra política práctica. En efecto, el argumento en cuestión (acerca de la “ignorancia política” del interlocutor) aparece, de modo habitual, para amparar los pactos del gobierno con la dirigencia más corrupta del Gran Buenos Aires; o para sostener al ejecutivo frente a las acusaciones que recibe, con motivo de la corrupción que parece reinar en distintas esferas del gobierno (muy en especial, en el área clave de Obras y Servicios Públicos). Los que se nos dice entonces, frente a eventuales críticas, es que “no entendemos” de qué se trata la “política real.” Quienes articulan este tipo de defensas del gobierno no advierten de qué modo ellos se convierten en pieza clave para el mantenimiento del fenómeno criticado. Ellos parecen ignorar, en los hechos aunque no en el discurso, que a pesar de las tremendas limitaciones políticas, sociales, económicas, culturales, que afectan a nuestra vida pública, aún así, y a pesar de ellas, hay amplios territorios por recorrer, programas posibles, en procura de un cambio. Abrazar e impulsar cualquiera de estas posibilidades requiere, como paso necesario, el abandono del discurso falso, conservador o directamente reaccionario, que reclama para sí el contar con certezas que la realidad desmiente. Hechos recientes como la elección de un presidente negro, en los Estados Unidos; o experiencias de gestión decente en alcaldías marcadas por la violencia y el horror, en Colombia, reafirman simplemente lo que debiera ser obvio: muchas veces, lo que se presenta como utópico (i.e., en nuestro caso hacer política de otra forma en el Gran Buenos Aires; gestionar de un modo diferente la obra pública), se parece demasiado a lo no intentado. Será que veces llamamos imposible, simplemente, a aquello a lo que en realidad no apoyamos?</span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">vii. “Están comprados.” </span></strong><span lang="ES-TRAD">No quiero detenerme demasiado en este tipo de acusación aunque, de un lado y del otro de este debate, ella se escuche de modo frecuente, para justificar el propio lugar que uno ocupa en la disputa. No me detendré en la misma, aún aceptando la realidad de que existen, en ambos casos, personajes públicos cooptados, y periodistas que proclaman una independencia de la que en absoluto carecen. Son muchos, qué duda cabe, los que escriben o hablan de acuerdo con las directivas que acompañan al dinero que reciben. Sin embargo, no presumo ni quiero presumir aquí que la mayoría de las personas a las que critico se hayan “vendido,” o estén dispuestas a hacerlo, a cambio de algún dinero. Del mismo modo, me interesa simplemente afirmar que muchísimos de entre quienes criticamos al gobierno lo hacemos, simplemente, porque consideramos justo y relevante hacerlo. Como dijera Tulio Halperín Donghi, examinando el debate Alberdi-Sarmiento: se ha llegado al momento en donde lo que predomina es una actitud de hurgar en la historia o en el presente, en busca de motivos para la injuria, en lugar de razones para el debate.</span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">viii. “Es preferible empujar ciertos cambios (a pesar de los problemas que encierren), cuando mejoran lo que tenemos y permiten cambios futuros (o: curiosa defensa del gradualismo).” </span></strong><span lang="ES-TRAD">En el debate por la Ley de Medios, o en la discusión que siguió a la creación de la “Asignación por Hijo”, muchos de los defensores del accionar del gobierno presentaron un argumento del tipo citado. Básicamente, ellos reconocían que las iniciativas del caso encerraban fallas serias pero -nos decían- igual debíamos dar apoyo a las mismas (en lugar de criticar sus falencias), porque venían a mejorar lo que teníamos, a la vez que posibilitaban cambios, en un futuro cercano. “Una vez rotas las barreras que vienen bloqueando estas iniciativas” –podían decirnos- “se hará posibles introducir nuevos cambios que mejoren lo que aprobamos, y que nos posibiliten ir más allá de lo (mucho) alcanzado.” Contra lo que estos dichos suponen, tales ejemplos pueden resultar apropiados, justamente, para ilustrar los problemas de la posición citada. Ambas situaciones (Ley de Medios, Asignación por Hijo), representan dos casos extraordinarios de políticas susceptibles de encontrar respaldo en mayorías amplísimas, pero frente a las cuales el gobierno insistió en alternativas legales mucho menos que óptimas, que implicaron a la vez resignar la posibilidad de sostener a las mismas a partir de coaliciones mucho más abarcativas.  Al respecto, habrá que decir que si se llegó a ese resultado indeseable ello se debió, de modo muy especial, a la intervención de los sectores acríticos que aquí impugno que –cuando era posible y necesario hacerlo- silenciaron sus críticas, y decidieron “cerrar filas” con el gobierno, en defensa de proyectos que –lo reconocían- eran, en muchos puntos, seriamente objetables. Frente a esto se podrá decir que “en ese momento no era posible otra cosa,” pero esto nos llevaría otra vez al paupérrimo “argumento histórico,” antes criticado. Típicamente, sugeriría, la Ley de Medios hubiera sido apoyada por una coalición mucho más amplia de la que la apoyó, si el gobierno hubiera eliminado, ya en ese momento, las inaceptables cláusulas que venían a favorecer la construcción de su propio monopolio comunicativo. Alguien podría decir, contra esto, que la oposición hubiera seguido siendo crítica y hostil al gobierno, aún si el gobierno hubiera aceptado la introducción de más cambios. Pero este argumento (que adolece de problemas ya examinados), no resulta persuasivo. Menos aún, cuando se lo examina a la luz de la reciente aprobación, en Diputados, de la ley de matrimonio gay. Este caso representa una excelente demostración de que, cuando se promueven medidas de importancia, que la oposición genuinamente valora, los sectores críticos del gobierno se muestran lejos de negar su apoyo parlamentario para las mismas. Claramente, éste hubiera sido el caso en la discusión de la Asignación por Hijo, que implicó por parte del gobierno una apropiación, en parte bastardeada, de iniciativas impulsadas y ampliamente compartidas dentro de la oposición: Quién puede creer que (buena parte de) la oposición hubiera rechazado, parlamentariamente, un programa de Ingresos Básicos genuinamente universal, como el que hasta entonces ellos mismos proponían?. Contra todo lo dicho hasta aquí alguien podrá alegar la política de los hechos consumados: “lo cierto es que hoy contamos con leyes democráticas, como la Ley de Medios, y esto es lo importante, contra todo el palabrerío de la oposición.” Pero, otra vez, este argumento a los empellones se enfrenta, como era de esperar, con problemas serios: hoy por hoy, la suerte de la Ley de Medios es muy azarosa, justamente, porque el gobierno prefirió no apoyar a la misma en una coalición más amplia. Decir esto, insisto, no implica sostener que ella no resultaría atacada, en caso de haber sido el resultado de un acuerdo más amplio –lo sería en todo caso, sin dudas, dado los desafíos que implica sobre el poder establecido. Lo que intento decir es otra cosa, esto es, que ella resultaría mucho menos vulnerable de lo que hoy resulta, frente a los obvios ataques que en todo caso recibiría. En tal sentido, el no haber apostado a la formación de coaliciones más amplias ha redundado, no sólo en peores normas (asumo aquí que las normas <em>tienden </em>a perfeccionarse más, cuanto más se discuten, aunque ésta no sea, obviamente, una regla necesaria de la política), sino también en normas políticamente más débiles, menos sólidas, previsiblemente menos estables. La cerrada defensa del gobierno –el inexplicable seguidismo de muchos de los intelectuales a quienes aquí objeto- resulta un elemento crucial, a la hora de explicar los innecesarios déficits que hoy rodean a normas que fácilmente hubieran podido aprobarse y mantenerse estables, de un modo mucho más firme y más justo.</span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">ix. “La alternativa es mucho peor.” </span></strong><span lang="ES-TRAD">Una expresión clásica entre los que defienden al gobierno, desde posiciones progresistas, es la que afirma –de modo simple y concluyente- que “la oposición es mucho peor que quienes hoy nos gobiernan.” Para qué probar alternativas, entonces, que amenazan con acabar con lo bueno que ahora se ha hecho, al tiempo que no prometen nada demasiado interesante, sino, en todo caso, políticas repudiables? Las dificultades que uno puede encontrar con esta postura son múltiples, y aquí sólo me refiero a algunas (aunque más arriba ya he sugerido respuestas que son aplicables al caso). En primer lugar, la existencia de alternativas peores no provee ninguna excusa para dejar de hacer críticas necesarias: si ciertos funcionarios del gobierno defienden lo indefendible (i.e., políticas de “mano dura”), o incurren en conductas ilegales (i.e., sobornos) ellos deben ser denunciados y criticados, en lugar de amparados a través de la justificación o el silencio, como hoy cotidianamente ocurre, por parte de sectores bien formados e informados. En segundo lugar, la afirmación según la cual “la oposición es peor” supone que criticando al gobierno se lo debilita, cuando la crítica puede servir perfectamente para fortalecerlo. En tercer lugar, es totalmente posible hacer las dos cosas al mismo tiempo, esto es, criticar al gobierno y a la oposición. En cuarto lugar, la afirmación del caso presupone también (alguien podría decir, interesadamente) una noción errónea (y a la vez tan presente en la historia de la política argentina), según la cual nuestra política es simplemente binaria. En otras palabras, se supone aquí la existencia de sólo dos bandos u opciones políticas, que no dejan opciones serias a sus costados. Sin embargo, esta idea enfrenta al menos dos dificultades serias. Primero, ella es empíricamente falsa, dado que la oposición es, si algo, diversa y heterogénea. Y en segundo lugar, y lo que resulta tal vez más importante, se trata de una profecía que quiere autorrealizarse, dado que este tipo de argumentos socavan la posibilidad de formar coaliciones diversas y transversales, al ponerse a favor del status quo. En lugar, entonces, de criticar incondicional y severamente lo que es criticable; y en lugar de bregar incansablemente por la formación de coaliciones diferentes, menos comprometidas con lo peor del pasado, este argumento se pone al servicio de los pactos y las políticas que existen, por más que tales políticas incluyan conductas y acuerdos aberrantes, que de este modo quedan bien a resguardo. Finalmente, en quinto lugar, y frente a una variante del argumento en cuestión que diría, en este caso, que la oposición “no tiene propuestas”, podría señalarse lo siguiente. Mucho de lo interesante que apareció en estos años resulta un producto del trabajo de años que vinieron haciendo movimientos sociales y partidos distintos del oficialismo. Fue la oposición la que insistió, una y otra vez, con variantes del Ingreso Básico Incondicional, que el oficialismo rechazaba, hasta que aprobó una versión mucho menos radical de aquella propuesta, a través de la Asignación por Hijos; la causa del matrimonio gay, bandera habitual de la izquierda, resultó absolutamente ajena al oficialismo, hasta hace pocas semanas; la oposición supo presentar, años atrás, un detallado proyecto de ley de radiodifusión, que fue bastardeado entonces por el peronismo (aunque se asemejaba en mucho a la actual ley de medios, salvo en algunas cuestiones interesantes: no abrían espacio para la constitución de un nuevo monopolio estatal). </span></font></font></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
<p></span><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">x. “Nosotros hacemos.”</span></strong><span lang="ES-TRAD"> Frente a la última cuestión examinada en la sección anterior, y según el cual ha sido la oposición la fuente de propuestas centrales que luego el oficialismo ha aprobado, alguien podría replicar, entonces: “bueno, lo que se demuestra entonces es que el oficialismo es el que hace las cosas –el que puede hacerlas- mientras que la oposición se va en palabras.” Contra a este argumento diría por ahora sólo tres cosas. Ante todo, el peronismo ha sido un factor de bloqueo efectivo, en la oposición, frente a propuestas oficiales atractivas. Para decirlo de modo más claro: el oficialismo ha sido causa decisiva en que “los otros” no puedan hacer. Sin embargo, ése no es, precisamente, un mérito del que merezca jactarse el partido hoy en el gobierno. Por caso,  La deslealtad de haber puesto el grito en el cielo frente a las tibias iniciativas privatizadoras de Alfonsín-Terragno (“vendepatrias!”), para luego –y en boca de esos mismos críticos- pasar a hacer una desvergonzada defensa de un proceso delictivo de privatizaciones, no habla muy bien de parte del elenco político hoy todavía dominante. En segundo lugar, merecería ponerse en duda el hecho hoy indiscutido según el cual, quienes están en la oposición, ya demostraron su incapacidad para hacer cosas (hoy son considerados los “inútiles” de la política). Empecemos por un caso: el juicio a las juntas. El juicio a las juntas es un hecho extraordinario, que merece ocupar un lugar importante en la historia contemporánea de la humanidad. Ése hecho fue llevado adelante por el radicalismo, en condiciones trágicas, en momentos de fragilidad institucional (“destituyente”) grave y, cabría decir, a pesar del bloqueo del partido hoy gobernante, que propiciaba entonces avalar la auto-amnistía de Bignone. Durante ese mismo gobierno, por lo demás, se aprobó la ley de divorcio, se terminó con la censura cinematográfica, se renovó la Corte Suprema, se firmó la Paz con Chile; se puso en marcha el Plan Alimentario Nacional, y un largo etcétera. Uno puede estar más o menos de acuerdo con esas iniciativas (alguien está realmente en desacuerdo con ellas???), pero es muy curioso que ese tipo de medidas den fundamento para hablar de una (actual) oposición que, desde el gobierno, “demostró su capacidad para no hacer nada”. En tercer lugar, también es cierto que, gracias a la violación de las formas, se pueden hacer muchísimas cosas. El gobierno de Menem es una buena demostración, en ese sentido. Su ejemplo nos ayuda a pensar, en todo caso, sobre el (temible) valor de gobiernos que –no importan los medios- se muestran dispuestos y capacitados para hacer, literalmente, cualquier cosa. Finalmente, queda la discusión acerca de esa formalidad o falta de formalidad con que a veces se hacen las cosas, pero sobre este punto me detendré más adelante.<br />
</span></font></font><span lang="ES-TRAD"><font face="Times New Roman" size="3"> </font></p>
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<p class="MsoNormal"><font size="3"><font face="Times New Roman"><strong><span lang="ES-TRAD">xi. “Se le hace el juego a la derecha.” </span></strong><span lang="ES-TRAD">El argumento más habitual, tal vez el que ha aparecido como el más importante, en defensa del gobierno, desde la izquierda, tiene que ver con la idea de que, criticándolo, uno ayuda a vigorizar a la (ya poderosa) derecha. Dada la sorprendente centralidad que ha adquirido este argumento en la discusión política local, quisiera detenerme sobre él, de modo también especial. Es mucho, según entiendo, lo que puede decirse contra el mismo, y aquí sólo daré comienzo a una discusión posible y necesaria. Ante todo, y aunque aquí no me ocuparé de un tema ya tratado, quienes sostienen este argumento tienden a presuponer la superioridad política de quien critica, frente a la ingenuidad que se le asigna al criticado. Propondría dejar de lado este argumento, de carácter fuertemente elitista. En segundo lugar, diría que hay muchas medidas que merecen defenderse, y de hecho son defendidas, con independencia de cuál sea la posición de la derecha en dicho respecto. Por caso, uno puede valorar el esfuerzo de instituciones católicas como <em>Cáritas,</em> más allá de que pueda decirse que de ese modo se favorece a una Iglesia esencialmente conservadora; uno puede defender una política estricta de no censura, por más que dicho reclamo lo haya sostenido desde siempre cierta derecha; uno puede hacer campaña por la libertad en las opciones sexuales, por más que ésta sea vista por algunos como una posición puramente libertaria; uno puede proponer la despenalización del consumo y circulación de ciertos estupefacientes, por más que el paladín de la derecha económica, von Hayek, haya dicho lo mismo. En definitiva, muchos de nosotros no dejamos ni dejaríamos de bregar por ninguna de tales iniciativas, por más de que ellas sean atractivas para ciertos sectores de la derecha. En tercer lugar, la idea de que uno “le hace el juego a la derecha,” indebidamente sobredimensiona el lugar que los dichos de la mayoría de nosotros ocupa, para las políticas de la derecha. Lo cierto es que las grandes empresas, los grandes intereses, han prescindido y pueden seguir prescindiendo de una mayoría de nosotros, para defender exitosamente la maximización de sus beneficios. En cuarto lugar, la posición aquí objetada (“así se beneficia a la derecha”) desconoce el valor de algo crucial, aquí en juego, como lo es la defensa de una política no-consecuencialista, una política de la convicción, una política de los principios. Contra tal postura, tiene sentido reivindicar el lugar de los principios en política (sin asumir, por supuesto, que los principios se encuentran sólo, o fundamentalmente, “del lado de uno,” pero sí asumiendo que su lugar aparece muy degradado en el discurso de muchos de aquellos a los que critico). En quinto lugar, resulta paradójico que muchos hayan pasado a suscribir cantidad de políticas propias de la derecha (medidas que tiempo atrás no hubieran osado sugerir siquiera, por caso, en relación con las políticas de seguridad o el pago de la deuda), para…no favorecer a la derecha! Finalmente, quisiera sugerir que las políticas que aquí se critican (y que resultan defendidas con el latiguillo de que quienes las impugna le hacen “el juego a la derecha”) son políticas que deberían ser criticadas, entre otras razones… porque sirven a la derecha. En efecto, muchas de las críticas que uno merece hacerle al gobierno no son ideológicas, en un sentido estricto (aunque sí amplio) del término: criticamos la destrucción del INDEC, porque consideramos un valor contar con información estadística confiable y transparente (y sin necesidad de asumir una visión ingenua sobre los aspectos ideológicos de toda estadística); denunciamos que las campañas electorales del kirchnerismo se hayan financiado con el dinero de la “mafia de los remedios,” por el tremendo riesgo que representa la mezcla de la política con el narcotráfico; nos preocupamos por la presencia de reiterados negocios “sucios” con Venezuela, no porque creamos que la política es “blanca y tierna,” ni porque identifiquemos a Hugo Chávez con el demonio, sino porque resulta simplemente inaceptable que acuerdos que implican la circulación de valijas millonarias entre un país y el otro se hagan de modos no transparentes; criticamos las “candidaturas testimoniales” porque representan una manera de burlar al electorado, y de degradar la ya muy degradada política representativa local. Dicho esto, interesa resaltar lo siguiente: es dable esperar que, frente a un gobierno que se obstina, de modo insólito e inexplicable, en el mantenimiento incuestionado de prácticas que implican falsedades (por caso, las cifras mensuales sobre los niveles de inflación); o un gobierno que desconoce de manera arrogante a quienes critican lo que es para cualquiera inaceptable (por caso, el financiamiento espurio recibido por el Frente para la Victoria), la ciudadanía vote a favor de casi cualquier opción que tenga la perspectiva de vencer al gobierno, no porque su enojo la incline a optar por posiciones ideológicas de “derecha” sino –simplemente- porque así espera torcerle el brazo a un gobierno que se muestra sordo e imperturbable frente a las críticas. El crecimiento absurdo de ciertas aisladas figuras de la derecha, en la Ciudad de Buenos Aires o –increíblemente- en la Provincia de Buenos Aires, tienen que ver fundamentalmente con lo señalado –y mucho menos con el hecho proclamado (pero empíricamente muy dudoso) según el cual “la ciudadanía se corrió a la derecha.” El ejemplo de las “candidaturas testimoniales” resulta, otra vez, muy apropiado, sobre todo cuando uno recuerda la cantidad de colegas kirchneristas que, en esos tiempos, desmerecían, con una sonrisa en sus labios, las preocupaciones “leguleyas” que uno alegaba. Esas mismas cuestiones formales, en el fondo tan sustantivas, jugaron un papel decisivo en el fortalecimiento de la “derecha posible” en las últimas elecciones. Necesitamos una reflexión más compleja, entonces, antes de determinar cuáles son las acciones y decisiones que “objetivamente” favorecen y han favorecido a la derecha.</span></font></font></p>
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<font face="Times New Roman" size="3">xii. “Nosotros nos ocupamos de la sustancia, ustedes de las formas.”</font></span></strong><span lang="ES-TRAD"><font size="3"><font face="Times New Roman"> Muchos de los defensores del oficialismo sostienen, a su favor, que ellos apoyan políticas sustantivas, mientras que los adversarios del gobierno (las “almas bellas”) se preocupan por “formalismos” y se asustan por las “desprolijidades” que caracterizarían a algunas acciones promovidas por el ejecutivo (aunque guardarían silencio frente a similares “desprolijidades” cometidas por la oposición). Este debate, como otros, suele mostrar en sus bordes las edades de sus protagonistas. Ocurre que parte central de la defensa del kirchnerismo ha quedado en manos de personas de cierta edad, que abordan la discusión política con las mismas claves con que lo hacían en las etapas primitivas del peronismo. En ese momento, resultaba especialmente interesante y productivo señalar de qué modo las “señoras gordas” de Barrio Norte se conmovían ante la llegada de trabajadores sudorosos al Centro de la ciudad, o manifestaban sus odio en consignas del tipo “viva el cáncer”, frente a una Evita enferma. Claramente, ha pasado mucho tiempo desde entonces, y aunque sigue habiendo “señoras gordas” que se indignan por la forma en que se viste la presidenta, sería bueno colocar el debate en otros andariveles menos rodeados de naftalina. De todos modos, puede valer la pena hacer un esfuerzo por tomar en serio lo que tienen para decir quienes todavía hoy sostienen posiciones semejantes en defensa del oficialismo (no tomaría en serio, en cambio, a los que centran sus críticas a la presidenta en el tipo de carteras que usa). Sobre la crítica basada en la distinción sustancia-forma, entonces, podrían señalarse varias cosas. En primer lugar, muchas de las principales objeciones que merece el gobierno son crudamente sustantivas, tales como favorecer la explotación minera más brutal; poner las emprsas del Estado al servicio del “capitalismo de amigos;” financiarse políticamente con dinero proveniente de la mafia de los medicamentos (abriéndole la puerta a la explosiva mezcla política-narcotráfico). Este tipo de cuestiones serían suficientes para fundar una crítica demoledora contra el gobierno: bastaría con esto. En segundo lugar, cuestiones tan aburridas complejas, formales y legalistas como el “debido proceso,” sirven para trazar una línea decisiva entre dictadura y democracia, autoritarismo y derechos humanos. Son los temas del “debido proceso” los que de inmediato resaltan cuando se critica a la dictadura por la tortura y los “apremios ilegales;” o se objeta al gobierno de George Bush por las bases de Guantánamo operando en un “vacío legal:” la leccción es que deben respetarse siempre, incondicionalmente, los procedimientos del debido proceso. Lo que allí está en juego es la vida, el respeto de la dignidad humana, la custodia de derechos humanos elementales. Lo dicho, por supuesto, está dicho no para sugerir que el gobierno tortura, sino para insistir sobre el valor de preocuparse por las cuestiones formales, aunque a veces parezcan naderías. Criticamos que el gobierno desobedezca órdenes de la Corte Suprema, en Santa Cruz; o que reniegue de sus obligaciones de dar información que debiera ser pública, porque creemos que, al actuar de ese modo, el gobierno abusa de su poder y aprovecha la falta de visibilidad de sus actos para favorecer el enrequicimiento de sus amigos, amparando injustas e indebidas desigualdades. En tercer lugar, si la oposición es inconsistente en su preocupación por las cuestiones de debido proceso, allá ella: lo que aquí se sostiene sirve perfectamente para criticar, al mismo tiempo, al gobierno y a su (inconsistente) oposición: es posible y recomendable hacerlo. En cuarto lugar, oficialismo y oposición suelen mezclar, intencionadamente, temas banales, como la desprolijidad con que se viste el ex presidente, o las operaciones faciales de la presidenta, con cuestiones que no lo son, tales como el ocultamiento de las rutas del dinero oficial, o sus maniobras para la designación de amigos en organismos de control: todas esas cuestiones pueden referirnos a “desprolijidades” y “excesos”, pero mientras concentrarse en las primeras es una zoncera, encubrir las segundas apelando a la superfluidad de las primeras es un acto de mala fe. En quinto lugar, no debe perderse de vista que suele haber una íntima conexión entre cuestiones formales y sustantivas. Por ejemplo, la queja por el no reconocimiento jurídico pleno de la central obrara CTA tiene que ver, fundamentalmente, con el hecho de que con tales omisiones se dificulta la defensa de los derechos de los trabajadores. Conviene recordarlo: la forma suele estar, como en este caso, demasiado cerca de la sustancia.<br />
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		<title>“El gobierno de los Kirchner no apunta a una redistribución del poder social&#8221;en Crítica de la Argentina, 26/04/2010, entrevista de Damian Nabot</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Apr 2010 01:14:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maristella</dc:creator>
		
	<category>Actualidad</category>
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		<description><![CDATA[Después de un año de silencio, excluida de la vida pública por el falso debate “kirchnerismo-antikirchnerismo”, la ensayista y doctora en sociología explica el origen de esa visión binaria argentina. Rechaza la idea oficialista de que la alternativa de poder sólo vendrá desde la derecha y rescata la aparición de matices y expresiones de una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Después de un año de silencio, excluida de la vida pública por el falso debate “kirchnerismo-antikirchnerismo”, la ensayista y doctora en sociología explica el origen de esa visión binaria argentina. Rechaza la idea oficialista de que la alternativa de poder sólo vendrá desde la derecha y rescata la aparición de matices y expresiones de una tercera posición</p>
<p>Maristella Svampa es una de las pensadoras más agudas, prolíficas y provocadoras de la realidad argentina. Sin embargo, hace un año se llamó a silencio disgustada por el rumbo que tomó el debate político. Autora de una decena de ensayos, activista social y doctora en Sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, Svampa regresa en esta entrevista para denunciar los motivos de su malestar: la exclusión de las opiniones que se resisten a encasillarse en la disputa entre kirchnerismo y antikirchnerismo. “Es tan ensordecedor el ruido, la vocinglería, que no se escucha”, acusa.</p>
<p>–¿Qué escenario político va a quedar después del kirchnerismo?</p>
<p>–El escenario político cambió en la Argentina y en América Latina. Si se analiza al kirchnerismo con perspectiva histórica, se observa que el gobierno de Néstor Kirchner tuvo la capacidad de amalgamar tendencias contradictorias, desde sectores de derecha que pregonaban el retorno al orden hasta grupos de centroizquierda que hablaban de una apertura de lo político. Por otro lado, el kirchnerismo mostró desde el principio una tendencia a la concentración del poder en todos los espacios. Fueron los dos rasgos más marcados. Ahora bien, ese sistema estalla en mil pedazos en 2008 con la crisis que confronta al Gobierno con los sectores agrarios. Y liquida su capital político y simbólico. Lo que viene después es otra cosa.</p>
<p>–¿Qué cambió en 2008?</p>
<p>–Se instala la lógica binaria. Un esquema que busca polarizar posiciones. No sólo lo hace el kirchnerismo sino también la oposición, que legitima un esquema binario que no permite comprender los matices. Y se agrava el año pasado con la discusión sobre la ley de medios. Yo creo que hay que desnudar esa lógica binaria. Detrás de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández no hay un gobierno nacional y popular que apunte a una redistribución del poder social, sino tendencias contradictorias. Y del lado de la derecha no hay un bloque monolítico que enuncie claramente un proyecto. Es una derecha muy fragmentada que incluyó sorpresas, como la emergencia de nuevos liderazgos. Me refiero por ejemplo a Julio Cobos, aunque es cierto que cuesta imaginarlo como un líder. Pero también Lilita Carrió, que protagonizó un pasaje espectacular desde la centroizquierda a la derecha conservadora. Ni que hablar de la revitalización de la UCR, que era un partido que creíamos muerto. Es el regreso de los muertos vivos a la política argentina. Desde la consigna “que se vayan todos” a la actual degradación institucional del debate en el Congreso, me parece que el panorama es para lamentar. </p>
<p>–¿Cuál es el efecto del esquema binario que adoptó la política argentina entre kirchnerismo y oposición?</p>
<p>–Produjo una simplificación que impide ver matices y que pareciera cerrar el paso a la construcción de terceras posiciones. Ahora bien, en las elecciones parlamentarias se abrieron dos escenarios. El Gobierno prefiere ver la realidad con un solo ojo; muchas veces también la oposición. Me refiero a la creencia de que por fuera del kirchnerismo sólo se puede construir una alternativa de derecha. En cambio, las elecciones también mostraron que se puede construir un espacio de centroizquierda por fuera del kirchnerismo. Lo mostró Pino Solanas y en menor medida Sabbatella. Habrá que ver cómo pueden aportar la constituyente de la CTA y los movimientos sociales que tienen una dinámica diferente de la partidaria. Pero se abrió un espacio. Dejó de ser un monopolio del kirchnerismo. El estallido del kirchnerismo en 2008 no sólo es favorable a la derecha sino también a una centroizquierda que había sido silenciada.</p>
<p>–Pero la forma como se plantea el debate político actualmente parece excluir la posibilidad de terceras posiciones.</p>
<p>–Porque hay un bloqueo sistemático, sobre todo en el Congreso y en los medios de comunicación, que silencia cualquier expresión diferente que apunte a romper el esquema binario. Y, la verdad, tampoco dan ganas de hablar. Yo hace un año que no escribo un artículo periodístico. Antes tenía el impulso de intervenir. Ahora escribo libros, doy charlas, hablo con diferentes actores de la vida política y social, pero no dan ganas de intervenir.</p>
<p>–¿Por qué?</p>
<p>–Porque uno se siente usado de un lado y del otro. Cuando se dio el debate sobre la criminalización de la protesta, unos querían que hablara para señalar cómo la derecha distorsiona la tarea de las organizaciones sociales, como cuando Lilita Carrió salió a decir que estaban armadas (una irresponsabilidad que demostraba que esta señora no sabe lo que dice). Pero, por otro lado, desde otros medios, me llamaban para que denunciara el clientelismo que apuntala al Gobierno. En definitiva, unos y otros querían usarme según sus intenciones. Es un momento muy incómodo. Y creo que hay muchos ciudadanos argentinos muy disgustados con esta lógica destructiva de la política. Si alguno cree que esto es la política, estamos muy mal. La política es conflicto, es adversativa, es verdad, pero no es esta lógica de destrucción y exterminio del otro.</p>
<p>–Pero el silencio de las terceras posiciones favorece el esquema binario.</p>
<p>–Cuando digo que no quiero intervenir no significa que no escriba. Por ejemplo publiqué un libro sobre minería con la idea de abrir la agenda, con los temas que el Gobierno no quiere mostrar porque tiene intereses creados con las grandes trasnacionales. Y acabo de terminar un libro de entrevistas al sanitarista Floreal Ferrara, que dejó un mensaje ético y político muy importante de alguien que puede definirse como un peronista honesto, al estilo de John William Cooke. Pero no es lo que quieren oír. No hay un problema de invisibilización sino de audición. Se ven las cosas pero no se escucha más allá de lo que se quiere oír. No se quieren escuchar otras voces que rompan con el esquema binario que se ha instalado. Es tan ensordecedor el ruido, la vocinglería, que no se escucha.</p>
<p>–Su tesis doctoral analizó un esquema binario que aparece en la formación de la Argentina: civilización o barbarie. Hubo otros, como peronismo y antiperonismo. La actual simplificación entre kirchnerismo y antikirchnerismo ¿es herencia de esa tradición, responde a la forma que tiene el peronismo de confrontar, es una particularidad del kirchnerismo o una derivación de la puja de intereses?</p>
<p>–Es todo eso. No se puede atribuir a una causa única. Pero es cierto que hay una larga historia de esquemas binarios en la República Argentina. Civilización o barbarie es una fórmula que sintetiza un proyecto de construcción de la Nación que tiene una gran fuerza excluyente hacia el interior. Fue un relato fundacional que dio sentido a los momentos de gran conflicto a la historia argentina. Por lo tanto es anterior al peronismo y se actualiza con Yrigoyen. Sin duda asume nuevas dimensiones con el peronismo. Pero esto es como el baile, hacen falta dos. Si el peronismo construyó una visión binaria basada en la idea de que existen antagonismos irreductibles entre pueblo y oligarquía, también estuvieron los otros actores que le dieron carnadura a ese relato.</p>
<p>–La discusión sobre el modelo de desarrollo aparece fuera del debate entre kirchnerismo y oposición. Y da la impresión de que hay toda una tradición de intelectuales que la soslayó largamente.</p>
<p>–No estoy de acuerdo con que haya habido una tradición de intelectuales que la soslayó. En realidad, planteó la discusión bajo determinados marcos. Uno de ellos fue la obsesión por alcanzar el desarrollo de acuerdo con el modelo de los países centrales. Es la tradición del CEPAL, en los años 50, y de los dependentistas, como Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto. Lo curioso en la izquierda es que había una minimización de los costos sociales y ambientales que podía traer esa dinámica de desarrollo. Es el gran dilema con el cual nos enfrenta actualmente el escenario latinoamericano. Ya no se puede omitir que, más allá de la lógica de saqueo económico, también existe un gran peligro de destrucción de las formas de vida de los pueblos y los territorios y de expropiación ambiental. </p>
<p>–¿Y cuál es la respuesta de los gobiernos latinoamericanos frente a la amenaza?</p>
<p>–En América Latina existe una gran paradoja. Por un lado, se convirtió en un escenario sumamente vital, dinámico, con países que son verdaderos laboratorios políticos, como Bolivia y Ecuador, que dieron nacimiento a Estados pluriculturales, donde se están pensando nuevas fronteras del derecho que proteja no sólo lo individual sino también lo colectivo. Pero paralelamente avanza una dinámica de acumulación que opera por despojo y desposesión. Hay un gran contraste. Los actuales gobiernos latinoamericanos parecen haber hecho una opción en términos de desarrollo. Como los países industrializados tienen cada vez más demanda de materias primas y América Latina es un reservorio de recursos naturales, se optó por un modelo neodesarrollista con una base netamente extractivista. Se sobreexplotan los recursos naturales y avanzan las fronteras sobre territorios que antes eran considerados improductivos: la frontera sojera, la forestal, la minera, la energética. El desarrollismo tiene diferentes variantes y momentos, pero en líneas generales privilegia la producción en sí misma y continúa asimilando desarrollo a crecimiento económico; pero lo que hace décadas aludía a un modelo industrial-productivista, con intervención del Estado, hoy ha sido reemplazado por un modelo de base extractivista, en gran parte trasnacionalizado, que se apoya sobre nociones muy tramposas como las de desarrollo sustentable, gobernanza y responsabilidad social empresarial. Los gobiernos latinoamericanos optaron por aprovechar esta “oportunidad” del sistema económico mundial, y muchas veces sin cuestionar sus consecuencias. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la Argentina.</p>
<p>–Entonces, ¿cuál es el modelo de desarrollo que debe implementar América Latina? Porque las urgencias de la pobreza son una realidad y me cuesta pensar que la actitud de los gobiernos se explique por la perversidad, más bien parece un reflejo dirigencial frente a las demandas inmediatas.</p>
<p>–Pero no podemos insertar la discusión del modelo de desarrollo en una visión cortoplacista, que implica en el mediano plazo la destrucción de tierras y territorios. Y que compromete, además, el pacto entre generaciones. Tenemos que preguntarnos qué país vamos a dejar a nuestros hijos. En la Argentina, por ejemplo, por un lado aparece el modelo agrario, que se asocia sobre todo al sistema sojero. Y fue muy complicado abrir la discusión sobre las consecuencias que trajo un modelo anclado en el monocultivo, la concentración, la expansión de la frontera y la deforestación. Se abrió parcialmente a partir de otra discusión, que tuvo que ver con el reparto del excedente. Y ya estamos viendo las consecuencias, alcanza con ir a los pequeños y medianos pueblos para ver el efecto de las fumigaciones y el desplazamiento de poblaciones. El otro modelo es el minero, que es mucho más difícil de discutir, porque las empresas aparecen asociadas al Estado. Habría que fortalecer las economías de pequeña escala. Pero por qué les vamos a pedir a las agrupaciones sociales que elaboren un macromodelo que sustituya a este monstruo que sólo contribuye con las lógicas de acumulación global. Es difícil pensar en alternativas macro. Es mejor pensar en modelos microsociales, a escala pequeña o mediana, que se adapten a cada caso.</p>
<p>Postal a Carta Abierta</p>
<p>Para Maristella Svampa, los intelectuales de Carta Abierta, que responden a la Casa Rosada, “deberían contribuir a abrir la agenda y colocar los temas irritantes”.</p>
<p>“A veces tengo la impresión de que esos intelectuales sólo siguen la agenda que coloca el Gobierno y contribuyen a su legitimación”, agrega. Para esta pensadora, la “función” del intelectual “es abrir la agenda, forzarla, colocar los temas que son irritantes y que conllevan una reflexión sobre los modelos de país”.</p>
<p>Modelo de desarrollo</p>
<p>Hay otros países que están abriendo la discusión sobre el modelo de desarrollo. Cuando Rafael Correa asume en Ecuador, por ejemplo, tenía en su gobierno un ala “extractivista” (de los recursos naturales) y otra ecologista. La Constitución ecuatoriana fue muy novedosa, se habla, por ejemplo, de la filosofía del buen vivir, que reemplazaría al modelo extractivista. Se está debatiendo un modelo posextractivista. Y se trata de un país netamente petrolero. Pero en Bolivia, que está atravesando uno de los procesos políticos más interesantes de América Latina por todo lo que significa la llegada de un presidente indígena, hubo muy poca discusión sobre el modelo de desarrollo. La idea de la explotación y el control por parte del Estado de los recursos naturales excluye toda posibilidad de discutir la forma de desarrollo y sus consecuencias. La propuesta es que el Estado distribuya los beneficios de su explotación entre la población; en otras palabras, se discute la disputa por el excedente. En la Cumbre Climática que se desarrolló en Bolivia, el gobierno de Evo Morales buscó cerrar la discusión y priorizar el cambio climático y la responsabilidad de los países centrales sin entrar en los problemas particulares de su desarrollo. Pero la presión de los movimientos sociales es tan grande en Bolivia que no va a poder evitarlo.</p>
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