Entrevista para La Tecl@ Ñ, revista cultural, por C. Yasenza

 

 
 
 
 
 
SUMARIO
 
 
 

05 marzo 2012

 

Entrevista/Maristella Svampa/Por Conrado Yasenza

  

Entrevista a Maristella Svampa   


Kirchnerismo: Entre el relato rupturista y las alianzas con sectores del poder. 


Por Conrado Yasenza (para La Tecl@ Eñe) 

 

Maristella Svampa es una reconocida intelectual que, entre otros libros, ha escrito y publicado Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias sociales (compiladora), y La Sociedad excluyente. Argentina bajo el signo del neoliberalismo. Socióloga y Licenciada en Filosofía, Svampa analiza en esta entrevista “las relaciones” entre “el Kirchnerismo y ciertos sectores del poder”. También abordará la polémica entre Carta Abierta y Plataforma 2012. El debate en torno a la explotación minera a gran escala, “megaminería”, forma parte de otro de los núcleos centrales del reportaje que se publica en el presente número de La Tecl@ Eñe. 

 



– Conrado Yasenza: ¿Qué entiende Usted por relato hegemónico o épico, que es como el texto fundacional de Plataforma 2012 define a la gestión kirchnerista? 

– Maristella Svampa: Desde mi perspectiva, cuando hablamos de “relato hegemónico”, buscamos poner el acento en el hecho de que el kirchnerismo construye un determinado tipo de discurso en función de esquemas binarios, que dividen el campo entre los prok y los antik, demandando identidad y descartando cualquier otro tipo de posicionamientos por fuera de ese relato maniqueo. Por esa vía, el kirchnerismo apunta a crear lo que llamo una “estructura de inteligibilidad global” de la realidad política, visible en una política de consignas. Al mismo tiempo busca clausurar la viabilidad de cualquier otro discurso progresista discrepante. En esta línea, son los medios oficialistas los que han venido preconizando y expandiendo esta lógica político-cultural, que lejos de enriquecer el debate, lo empobrecen, por la vía de la descalificación y la denigración del otro.

Respecto del “relato épico”, su intención es generar una suerte de creencia o mística acerca de que este gobierno tiene un carácter rupturista en relación con los sectores de poder. En lo personal, considero que, más allá de la valoración que hagamos de la disputa entablada entre gobierno y sectores agrarios, y gobierno-multimedios Clarín, ésta es solo una faz de su política. La realidad está cruzada por diferentes antagonismos, y el kirchnerismo, en muchos casos, comparte el peor de los espacios. Así, lo que la retórica rupturista busca ocultar es que el gobierno mantiene una estructura de alianzas con sectores de poder (exportadoras de granos, grandes empresas nacionales, actores multinacionales, como la megaminería). 


– CY: ¿De qué manera o forma se puede abordar el tema de la minería a cielo abierto sin caer en el reduccionismo bueno-malo; es decir, ¿existen otras formas rentables y no contaminantes de sostener la megaminería?

– MS: No hay una única forma de explotación minera. Ni las resistencias sociales que día a día se ven en nuestros territorios se oponen a “todo tipo de minería”. Los conflictos y las resistencias se centran predominantemente en torno a un tipo específico de explotación: la minería transnacional a gran escala, mayormente practicada “a cielo abierto”. Y este tipo de minería no es sustentable. Hay que entender la sustentabilidad, como al modelo de megaminería, desde diversos ángulos, no solamente desde un punto de vista técnico-ambiental (si contamina o no). Hay una dimensión económica (el impacto que tiene sobre otras actividades económicas, la generación de enclaves de exportación, y la escasa tributación de las empresas); una dimensión sanitaria (los problemas que efectivamente produce en la salud de las personas); una dimensión social y cultural (los procesos de contaminación social y cultural que se producen, tales como la fragmentación de la comunidad y la explosión de conflictos sociales, entre otros); y una dimensión político (la relación con la democracia, en la medida en que nos encontramos con un modelo que avanza de arriba hacia abajo, sin consenso de las poblaciones, violentando procesos de decisión ciudadana ). Es esta marcada insustentabilidad lo que hace que en todo América Latina la megaminería a cielo abierta aparezca como la síntesis del mal desarrollo, y sea la actividad extractiva más resistida por las poblaciones.


– CY: ¿Qué opinión le merece el surgimiento de este nuevo grupo de intelectuales que sostienen una posición contraria a la reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas?

– MS: No me parece que se trate de un nuevo agrupamiento. Es solo una declaración sobre un tema puntual, que reúne a intelectuales muy diferentes. En lo conceptual, aunque respeto la opinión, creo que tal como está planteado el documento, enfatiza una mirada unilateral, puesta únicamente sobre el derecho de auto-determinación de los pueblos, sin reflexionar sobre la cuestión del colonialismo. Y precisamente la cuestión de la auto-determinación ha sido pensada para situaciones ligadas a la condición colonial. Igual, considero que Malvinas es un tema en el cual es difícil dar con el punto justo, si acaso éste existiera. Nadie puede negar su asociación con el patrioterismo o la manipulación del sentimiento de identidad nacional, ya que Malvinas forma parte de la misma. Pero en lo central, Malvinas es un resabio de colonialismo típico del siglo XIX y XX, que probablemente en muy poco tiempo asuma la forma de los neocolonialismos típicos del siglo XXI, a partir de la explotación de los recursos naturales por parte de Gran Bretaña. Asimismo, es claro que el gobierno lo utiliza para ocultar otras formas ya presentes del neocolonialismo del siglo XXI, que hoy tenemos instalado en nuestros territorios provinciales.


– CY: ¿Está de acuerdo con la descripción de los integrantes de Carta abierta – voceros del gobierno que han producido una metamorfosis en relación a su historia y trayectoria crítica – ¿Se puede iniciar el diálogo – que es deseable y esperable- a partir de esa caracterización?

– MS: Más importante que generar un debate entre intelectuales es contribuir a un debate social general, que es a lo que apunta Plataforma. Aún así, en lo personal, considero que uno de los problemas fundamentales en el campo intelectual es la fractura que se operó en el pensamiento crítico en la última década. A diferencia de los `90, cuando América Latina aparecía reformateada de manera unidireccional por el modelo neoliberal, el siglo XXI viene signado por un conjunto de tensiones y contradicciones de difícil procesamiento. El pasaje al “Consenso de los Commodities”, bajo gobiernos progresistas, legitimados electoralmente, instaló nuevas problemáticas que reconfiguran el horizonte del pensamiento crítico, enfrentándonos a desgarramientos teóricos y políticos, que van cristalizándose en un haz de posiciones ideológicas diferentes.

Como escribí en un artículo, vaya a saber si, en este contexto problemático, nos encontramos ante la antinomia “intelectuales orgánicos” versus “intelectuales críticos”, pero el caso es que muchos de los que hoy apoyan el gobierno o son funcionarios, tienen serias dificultades para tomar distancia crítica y cuestionar el carácter nodal de cuestiones ligadas a los modelos de desarrollo, las desigualdades, los derechos humanos hoy y la cuestión de la concentración del poder político en el ejecutivo. Las críticas, cuando las hay, siempre son posteriores a un mar de elogios ofrendados al gobierno. Fíjese en el caso de la megaminería: están aquellos que se acantonan en la defensa del gobierno, como si las luchas contra la megaminería fuera un invento de los medios opositores y lo que menos les interesa es abrir a un debate de fondo sobre el tema; y están aquellos otros que errónea o maliciosamente buscan reducirlo a una cuestión técnica o en el límite, económica, obturando sus dimensiones sociales, culturales y políticas. Por último, me preocupa mucho el reciente mensaje de la presidenta en la inauguración del año parlamentario, ya que lejos de hacerse cargo de los reclamos sociales, defendió de modo encendido la política de subsidios a las empresas así como también la megaminería. Nada en ese discurso apunta a abrir un verdadero debate sobre estas cuestiones, y mucho menos, deja entrever una propuesta de cambio; todo lo contrario, sus palabras han dado luz verde a los sectores más dogmáticos del kirchnerismo. Quisiera escuchar entonces cuál es la posición de los intelectuales que hoy apoyan al gobierno en estos dos temas. 


– CY: Teniendo en cuenta la declaración de Plataforma en relación a sostener un pensamiento crítico y distante del poder ¿Cómo definiría Usted la noción de pensamiento crítico? 

– MS: Yo creo que el pensamiento crítico se define no tanto por la relación de distancia con el poder, como por su intencionalidad. En lo personal, yo defiendo una posición de distancia en relación a los poderes económicos, políticos o mediáticos y al mismo tiempo, sostengo una visión que postula el compromiso y acompañamiento a movimientos sociales que representan luchas populares y democráticas. Pero, respecto de lo primero, desde mi perspectiva el intelectual crítico tiene que molestar al poder, incomodarlo, abrir, irrumpir en la agenda pública y política con aquellos temas molestos y necesarios, que deben ser pensados por la sociedad.


– CY: Se ha dicho que el texto de Plataforma 2012 se inscribe en una tradición moderna del denuncialismo. ¿Cuál es su opinión ante esta definición?

– MS: Siempre sostuve que hay que reivindicar la potencia esclarecedora de la crítica. Algo que practicaban de modo recurrente muchos de los que hoy apoyan al gobierno nacional, y de lo cual hoy parecen renegar… Pero amén de eso, la postura de muchos de los que hoy conformamos Plataforma 2012 no es sólo crítica sino también propositiva. Es una posición que apela a la articulación entre el decir y el hacer, enunciar y activar, entretejer socialmente y producir agenda, fisurar el orden de la gobernanza, tanto para la exigibilidad como para la ampliación de derechos. Desde el comienzo hemos dicho que, lejos del aspecto “denuncialista” que algunos pretenden atribuir maliciosamente al grupo, gran parte de los impulsores de Plataforma venimos militando por nuestras convicciones en distintos espacios, en la calle y en los foros ciudadanos, en muchas ocasiones para dar audibilidad a voces sociales en clara asimetría. No tienen más que leer el documento sobre megaminería (que presenta 10 propuestas), y aún el de la masacre ferroviaria del Once para constatarlo.

Entrevista realizada por Conrado Yasenza, en Marzo de 2012, para La Tecl@ Eñe N° 51